RESUMEN DE LA PARASHA VAIKRA (Tiempo de lectura: menos de 1 minutos)
BREVE REFLEXION (Tiempo de lectura: menos de 4 minutos)
ANALISIS KABBALISTICO (Tiempo de lectura: menos de 5 minutos)
RESUMEN DE LA PARASHA VAYKRA
La Parashá Vayikrá (Levítico 1:1–5:26) comienza con Di-s llamando a Moisés desde el Mishkán (Tabernáculo) para instruirlo acerca de los sacrificios que los israelitas deben ofrecer. Este segmento establece las leyes sobre cinco tipos principales de sacrificios, que incluyen el «Korbán Olá» o sacrificio de elevación, que se quema completamente como un acto de devoción; el «Korbán Minjá,» una ofrenda de granos hecha con harina, aceite y especias, que refleja humildad y gratitud; el «Korbán Shlamim,» o sacrificio de paz, que simboliza armonía y es compartido entre el oferente, los sacerdotes y Dios; el «Korbán Jatat,» un sacrificio por el pecado que expía transgresiones cometidas sin intención; y el «Korbán Asham,» que trata la culpa y ciertas violaciones legales.
Esta Parashá subraya que los sacrificios no son meros rituales, sino una manera de acercarse a Dios y expresar arrepentimiento, gratitud y un deseo de conexión espiritual. Se enfatiza la importancia de la intención pura y la sinceridad al realizar estas ofrendas, recordando al pueblo de Israel que la relación con lo divino depende tanto de las acciones externas como del estado interno del corazón.
BREVE REFLEXION
Esta semana comenzamos un nuevo libro, Vayikrá (y llamó). Este libro nos enseña sobre la santidad, los sacrificios y la pureza. Teniendo en cuenta al incipiente guerrero espiritual en crecimiento, podemos interpretar estas prácticas como herramientas simbólicas para guiar nuestra evolución personal y espiritual.
El sacerdote interior representa esa parte del guerrero que busca la conexión con lo divino, el equilibrio y la trascendencia. Así como los sacerdotes en el Mishkán eran responsables de ofrecer sacrificios para purificar al pueblo y acercarlo a Di-s, nuestro Cohen Gadol está encargado de ayudarnos a reflexionar, transformar nuestras desconexiones y actuar con integridad. Este proceso nos permite quemar las «impurezas» internas, como el ego, la culpa o los conflictos emocionales, para convertirlos en fuerza y claridad.
Es en los momentos de conflicto interior, en donde el sacerdote nos invita a ser conscientes de nuestras intenciones y acciones. Nos llama a construir un altar interno donde podamos examinar nuestras contradicciones, reparar nuestros errores y buscar armonía cada vez que nos enfrentamos a situaciones que pueden desasociarnos o ponernos en conflicto con nuestro verdadero ser.
Esto último, escrito en la Torá hace más de 3000 años, hoy en psicología se denomina disonancia cognitiva. Este término fue acuñado por el psicólogo social Leon Festinger en el año 1957, Festinger presentó esta teoría en su obra titulada «Theory of Cognitive Dissonance», revolucionando el campo de la psicología social.
Su teoría explica cómo las personas buscan mantener la coherencia interna entre sus creencias, actitudes y conductas, y cómo la inconsistencia entre estos elementos genera malestar psicológico. Es decir, el término disonancia cognitiva se refiere a la percepción de incompatibilidad de dos cogniciones simultáneas, la cognición producto de mis acciones y aquella producto de mis creencias.
Por ejemplo, un caso muy amplio de estudio de disonancia cognitiva se da en las personas que beben alcohol. En grupos de estudio se ha evidenciado que los participantes presentan disonancia cognitiva al reconocer que beben sabiendo que es dañino para la salud.
Otros ejemplos de conflicto interno por disonancia cognitiva pueden variar desde cosas más cotidianas como comer en exceso o situaciones más graves como haber actuado con violencia intrafamiliar producto de una discusión.
Cualquiera haya sido la causa, la pregunta que podemos hacernos es ¿Qué ocurre cuando estas disonancias aparecen?
Es aquí en donde entra en juego nuestro cerebro. El cerebro tiene mecanismos sofisticados para gestionar y resolver las disonancias cognitivas, buscando restaurar la coherencia psicológica. Estos mecanismos los podemos dividir en dos grupos; aquellos mecanismos comandados por nuestro Ego y aquellos mecanismos comandados por nuestro Cohen Gadol.
En el primer grupo podemos encontrar mecanismos tales como;
- La racionalización que busca justificar una acción o decisión para alinearla con las creencias existentes
- La minimización del conflicto para reducir la importancia percibida de éste y disminuir la incomodidad que genera la disonancia o
- Lo que se conoce como “sesgo de confirmación” que lleva al cerebro a enfocarse en información que respalde una decisión o creencia, ignorando evidencia contraria.
Por otro lado, tenemos mecanismos que buscan anular la aparición del primer grupo y con ello la anulación del efecto psicológico. Entre ellos podemos mencionar;
- La autocompasión y autoconciencia, donde el cerebro puede desarrollar la capacidad de reconocer la disonancia como una señal de desalineación interna, lo que permite reflexionar sobre los valores, pensamientos y acciones en conflicto. Esta autoconciencia es clave para ajustar nuestras decisiones de manera constructiva
- El reconocimiento, el cual permite afrontar la disonancia cognitiva con una mentalidad abierta ayudando a que el cerebro identifique áreas de mejora y aprendizaje. Las tensiones internas pueden motivar cambios positivos que reflejen mayor coherencia y madurez emocional.
Este último punto, el reconocimiento de nuestros errores, es el centro de una de las enseñanzas de la Parashá de esta semana. La capacidad de reconocer nuestras acciones negativas y que nos desconectan de nuestro ser luminoso es la habilidad de identificar y aceptar con honestidad los errores, fallas o comportamientos dañinos que hemos cometido. Implica un acto de valentía y humildad que nos permite asumir responsabilidad por nuestras acciones y tomar pasos hacia la corrección, el aprendizaje y la reconciliación, tanto con nosotros mismos como con los demás.
Desde el misticismo de la Kabbalah, los servicios y ofrendas en el tabernáculo se refieren a este acto de pararnos frente a un espejo, de un lado nosotros como el “Cohen Gadol” y del lado del espejo nosotros como el “Pueblo de Israel”, reconociendo íntegramente nuestras desconexiones, sin autoengañarnos, sin maquillar nuestras acciones ni buscar justificarlas.
La condición es que sea un acto de arrepentimiento, aceptación y reconocimiento completo, íntegro y perfecto. No a medias, no con condiciones, no con “peros” que alimenten nuestro instinto de protección y den pie a que el ego active los mecanismos poco luminosos de la disonancia cognitiva.
En una conexión más profunda y mística, las ofrendas de animales no se refieren a rituales externos, sino que a herramientas para trascender, depurar y transformar las transgresiones humanas. Este acto de «quemar» al animal ofrecido simboliza la quema de los aspectos negativos o impulsos no rectificados dentro de la persona, lo que permite al oferente acercarse a un estado de armonía espiritual reconectando con su coherencia psicológica.
Esa es la primera lección para el guerrero espiritual naciente, que su arma letal no es una espada, sino que es su fuerza para enfrentarse a sí mismo. Mirarse al espejo y decir: “aquí estoy, completo y real, con defectos que hablan e invitan a transformarme. Porque solo en la aceptación plena, íntegra, completa y sincera de mis acciones, encontraré sentido a mis derrotas y la luz encontrará el camino de retorno, para hacerme más fuerte y eterno.”
Shabbat Shalom.
ANALISIS KABBALISTICO
Todos quienes hemos leído al menos una vez el libro y parashá Vaikrá sabemos que se repite en muchas oportunidades el tema de los sacrificios animales. Quienes lo han leído a través de los lentes de la Kabbalaha seguramente también saben que, tal como mencioné en la reflexión de arriba, estos sacrificios son más bien actos espirituales de ofrendar el instinto animal primitivo responsable de nuestras desconexiones. Sin embargo, lo que quizás algunos hemos pasado por alto es el adjetivo que utiliza la Torá cada vez que se instruye el uso de una de estas ofrendas animales. Veamos;
| Vaikra 1 – 3 | Si el sacrificio es una ofrenda quemada tomada del ganado, debe ser un macho perfecto. Uno debe traerlo de su propio libre albedrío a la entrada de la Tienda de Comunión, ante Dios. |
| Vaikra 1 – 10 | Si la ofrenda quemada de alguien es un animal menor, éste será tomado de las ovejas o las cabras; y uno debe [asimismo] presentar un macho perfecto. |
| Vaikra 3 – 1 | Si el sacrificio de alguien es una ofrenda de paz y es del ganado, puede ofrecer o un macho perfecto o una hembra perfecta ante Dios. |
| Vaikra 3 – 6 | Si el sacrificio de alguien para una ofrenda de paz para Dios se toma de los animales menores, puede [también] presentar un animal macho o hembra perfecto. |
| Vaikra 4 – 3 | Si el sacerdote ungido comete una violación [involuntaria], trayendo culpa a su pueblo, el sacrificio por su violación será un novillo perfecto como ofrenda por el pecado para Dios. |
| Vaikra 4 – 23 | Cuando se lo ponga al tanto del pecado que haya cometido, debe traer un macho cabrío perfecto como su sacrificio. |
| Vaikra 5 – 15 | Si una persona peca involuntariamente expropiando [para uso personal] algo que sea sagrado para Dios, traerá como su ofrenda de culpa para Dios un carnero perfecto con un valor prescrito de [al menos dos] shékels según el criterio del santuario. Será [preparado como] ofrenda de culpa. |
| Vaikra 5 – 18 | Debe traer un carnero perfecto, con el valor prescrito, al sacerdote como ofrenda de culpa. Entonces el sacerdote hará expiación por el pecado involuntario que la persona cometió sin conocimiento definitivo, y será perdonada. |
| Vaikra 5 – 25 | Entonces debe traer al sacerdote su ofrenda por el pecado para Dios. Será un carnero perfecto, que valga la suma prescrita, como ofrenda de culpa. |
| Vaikra 4 – 28 | Cuando se lo ponga al tanto de la violación que ha cometido, debe traer una cabra perfecta por el pecado que ha cometido. |
| Vaikra 4 – 32 | Si trae una oveja como ofrenda por el pecado, será una hembra perfecta. |
¿Por qué la Torá se empecina en pedir un animal “perfecto”?
Si bien existen algunos comentarios respecto a esta particularidad basado en la ética y cuidado en la ejecución de los actos espirituales o en el simbolismo de “pureza” que esto podría significar, me gustaría plantear una idea algo diferente conectando con el concepto de disonancia cognitiva.
Tal como mencioné en la sección anterior, la forma más relevante y luminosa que tiene nuestro cerebro de contrarrestar los efectos de la disonancia cognitiva es el reconocimiento desde el corazón de nuestros actos negativos. Mirarnos al espejo y decirnos sin escrúpulos ni “peros” me equivoqué, evita activar los mecanismos defensivos del cerebro que buscan aliviar la incomodidad.
Los mecanismos como la racionalización, la minimización o el sesgo de confirmación permiten evadirnos de la disonancia cognitiva, pero no eliminarla, alejándonos de la oportunidad de crecimiento personal. Reconocer nuestras transgresiones con integridad/perfección, que espiritualmente se traduce en ofrendar nuestro instinto animal íntegramente y sin miramientos, requiere una valentía espiritual y psicológica. Esto significa aceptar plenamente nuestras acciones, entender su impacto, y asumir la responsabilidad sin justificarlas. Este acto de honestidad nos libera de las cadenas de la culpa y nos permite transformar la incomodidad en un camino hacia la reconciliación y el cambio.
Desde una perspectiva Kabbalística, ese es el animal perfecto al que se refiere la Torá, es el animal (nuestro error) reconocido de forma íntegra/perfecta, eliminando («matando») de esa forma a nuestro oponente. En lugar de permitir que el ego active mecanismos defensivos, lo llevamos al altar ante nuestro Cohen Gadol, quien lo mata, matando la autocomplacencia y haciendo renacer una versión más íntegra, luminosa y perfecta de nosotros mismos.
¿Cómo la Kabbalah avala esta idea?
La respuesta la encontramos varias Parashiot previas, en la porción “Bo” del libro de Shemot. Esta Parashá relata las tres últimas plagas de Egipto: langostas, oscuridad y la muerte de los primogénitos, que corresponden a lo que los místicos llaman las plagas del intelecto (ya que se ubican en la parte superior del árbol de la vida en Keter, Jojmá y Biná).
También en esta sección, específicamente en Bo 12-5, Di-s pide por primera vez que se sacrifique un animal “perfecto”. Se trata del cordero de Pesaj, pues se requería que el pueblo de Israel quemara su conciencia “egipcia” de forma íntegra y reconocieran a Di-s como su único libertador.
En ese orden de ideas, los efectos de la disonancia cognitiva son estas tres plagas a nivel del intelecto que nos azotan cuando estamos en una conciencia estrecha de Egipto y no en la conciencia de Israel. Así, quienes decidieron ofrendar al “animal” (nuestros instintos animales) de forma perfecta y marcaron con su sangre el dintel de la puerta, no murieron, más bien murieron los primogénitos de Egipto (los efectos de la disonancia cognitiva).
Finalizo con la maravillosa magia que nos proveen los textos sagrados cuando escarbamos en sus secretos. La conexión entre el reconocer íntegramente nuestros errores para matar a nuestro “egipcio” que nos quiere dominar, lo encontramos en la propia palabra “perfecto”. Las letras de la palabra en hebreo תמים (Tamím), que se traduce como perfecto o íntegro, pueden ser reordenadas para obtener la palabra “מתים” (metím) que se traduce como “muertos”, tal como está escrito en la misma Parashá “Bo”, en el capítulo 12, versículo 33:
וַתֶּֽחֱזַ֤ק מִצְרַ֨יִם֙ עַל־הָעָ֔ם לְמַהֵ֖ר לְשַׁלְּחָ֣ם מִן־הָאָ֑רֶץ כִּ֥י אָֽמְר֖וּ כֻּלָּ֥נוּ מֵתִֽים
“Y los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa a echarlos de la tierra; porque decían: Todos somos muertos”
Esa es la primera lección para el guerrero espiritual naciente, que su arma letal no es una espada, sino que es su fuerza para enfrentarse a sí mismo. Mirarse al espejo y decir: “aquí estoy, completo y real, con defectos que hablan e invitan a transformarme. Porque solo en la aceptación plena, íntegra, completa y sincera de mis acciones, encontraré sentido a mis derrotas y la luz encontrará el camino de retorno (Teshuvá) para hacerme más fuerte y eterno.”
Shabbat Shalom
