Cuando leemos la primera porción de la Torá del libro de Levíticos (Vaycra), en la cual se explica en detalle los diferentes tipos de sacrificios con animales, aves y otros, probablemente nuestra primera impresión sería de horror. ¿Cómo un Dios bueno y misericordioso querría que se mataran animales para ofrendárselo?, ¿Acaso Dios necesita de ofrendas?, ¿No suenan algo satánicos estos rituales donde se vierte sangre sobre el altar y las cortinas del templo?, todo suena muy raro ¿verdad?
Aunque hace más de 3000 años atrás la humanidad estaba en un grado de evolución tal que, hacer ese tipo de rituales era lo “adecuado”, hoy nuestro nivel de evolución nos ha llevado a no tener la necesidad de practicarlos. Sin embargo, la pregunta que debemos hacernos es ¿Cuál era el verdadero significado de estos holocaustos?, ¿Al día de hoy aún tiene importancia espiritual conocer este significado?
Los mal llamados “sacrificios”, en hebreo “Korbanot”, realmente eran actos metafísicos que buscaban acercarnos al Creador y alcanzar la corrección de nuestra Alma a través de la también corrección de todos los reinos de la Creación.
Y es que solemos vernos de forma fragmentada como “nosotros” + “el resto de la creación”. Nuestra mirada es tan limitada que no somos capaces de entender que cada cosa de este mundo tiene chispas divinas y chispas de alma que tienen el mismo propósito que nuestra alma, corregirse.
El reino mineral, el reino vegetal, el reino animal y nosotros tenemos la misma misión y por lo tanto somos parte de una misma vasija que debe ser unificada. Si bien la conciencia e inteligencia de la humanidad nos otorga un rol clave en este juego de la vida, eso no nos hace una pieza separada de todo lo que Dios ha creado, al contrario, nos hace más responsables.
Así pues, dada esta responsabilidad de elevarnos y elevar a toda la creación es que la Torá explica el trabajo metafísico de los holocaustos. Sí, porque los “sacrificios” eran trabajos espirituales y no meros ritos para dejar “contento” a Dios.
Decodifiquemos un poco entonces la simbología detrás de los holocaustos.
- La Torá habla de que se debían sacrificar animales, los que están en correspondencia con nuestro “nefesh”, nuestro instinto animal
- También la Torá menciona que el animal debe ser “apto” (sin defectos), lo que quería decir que el alma del animal a sacrificar ya estaba preparada para transmigrar
- La Torá habla de que las ofrendas debían tener sal, lo que está en representación del reino mineral
- La Torá habla de que ofrendas debían incluir aceite, lo que estaría en representación del mundo vegetal
- Las manos que se imponían sobre la cabeza de los animales estaría en representación de la humanidad
- Y la intención de sacerdote durante la ceremonia estaría en representación de la conciencia elevada conectada con el Creador
- El humo que se elevaba, estaba en representación de la elevación de conciencia que acercaba a las personas a Dios
Todos los reinos y mundos participando unificadamente de este acto espiritual de conexión. Ya sea que fuera por exipación, para buscar la paz o por agradecimiento, Israel (nuestra alma) sabe que tenemos la responsabilidad de ayudar a la elevación de toda la Creación en su conjunto.
Pero, ¿Hoy ya no tenemos esa responsabilidad?
El estado evolutivo de la humanidad ya no requiere de este tipo de sacrificios, mas sin embargo, aún mantenemos la responsabilidad de unificar y rectificar a toda la creación. ¿Cómo?
Hoy el tabernáculo somos nosotros mismos, somos el altar de los sacrificios y somos los sacerdotes que efectuamos los servicios sobre nuestro propio altar. Por lo tanto, cada vez que comemos alimentos tenemos la posibilidad de replicar los mismos eventos que se hacían hace más de 3000 años atrás.
Si nos fijamos bien, cuando nos sentamos a la mesa generalmente están todos los mismos elementos que hace 3 mil años atrás. La sal, el aceite, el pan, carne, el comensal y su conciencia (el sacerdote). Entonces, cuando tenemos la costumbre de bendecir las comidas, no solo revelamos chispas de luz de nuestra alma, sino que también revelamos la luz oculta de los alimentos que vamos a ingerir, permitiendo que ellos se eleven también.
Este acto de poderoso de elevación (humo que se eleva al momento del sacrificio), nos convierte en sacerdotes, en el Cohen Gadol, aquel que estaba más cerca del Creador. Para expiar, para buscar la paz, para gradecer, todo, absolutamente todo es una gran oportunidad para transformarnos en sacerdotes, influenciar todos los reinos y revelar la luz oculta en cada alimento que ingerimos. Todo con el objetivo de conectarnos con el Creador en afinidad de forma o como dice la Torá en su lenguaje; “para lograr un armoa grato delante del Eterno”.
Shabbat Shalom
