Reflexión de Shabat 24/02/2024
“Y tú ordenarás…” (…ואתה תצוה)
Así inicia el primer Pasuk de la Parashá Tetzavé, donde Di-s instaura la ley de mantener la lámpara encendida continuamente en el tabernáculo. Nada fuera de lo común, al menos a simple vista. Sin embargo, este inicio de porción e inicio de versículo contiene el secreto que nos dará la fuerza para trascender y elevarnos a las dimensiones donde ocurren los milagros.
La clave de este secreto radica en la letra Tav (ת) de la palabra “ordenarás” (תצוה). Este verbo, escrito en este tiempo verbal, tiene exclusividad dentro de la Torá ya que se encuentra únicamente una vez, aun cuando en su forma infinitiva “ordenar” (sin la letra Tav) se encuentre más de cien veces. Pero ¿Por qué la Torá usaría esta palabra en esta forma verbal sólo una vez y justo en esta Parashá?, ¿Qué tiene de especial este versículo que Di-s quiso usar esta palabra por única vez aquí? Y ¿Qué relevancia tiene la letra Tav para haberla incluido en esta palabra y no simplemente usar la forma infinitiva sin la Tav?
Para adentrarnos a la respuesta, primero debemos notar que, hasta antes de este Pasuk, era Di-s el que daba las “ordenes” pidiendo a Moisés que las transmitiera al pueblo de Israel utilizando verbos como “Y diles…”, “Y habla a ellos…”, etc. Pero en este Pasuk las cosas cambian, Di-s quiere que sea Moisés el que dé la orden, como si Di-s quisiera asegurarse de que el pueblo de Israel entendiera la importancia de obedecer esta mitzvá. Aunque más profundamente, lo que está haciendo Di-s en realidad es imbuir, a través de una orden emitida de la misma boca de Moisés, la fuerza de la letra Tav en este pueblo.
¿Cuál orden?
Literalmente la orden de mantener la lámpara encendida continuamente, pero espiritualmente se nos está ordenando a mantenernos elevados y conectados con el Creador.
Y es que místicamente la lámpara, a la que se refiere la Torá, es el arquetipo energético del ser humano, donde el aceite (Shemen en hebreo) comparte la misma raíz que la palabra ocho (Shmone en hebreo) reflejando hacia donde debe elevarse el pueblo de Israel, el cual se corresponde con el aceite de oliva en este arquetipo espiritual (“Así como el aceite de oliva trae luz al mundo, así el pueblo de Israel trae luz al mundo” – Midrash Shir Hashirim Rabbá 1:2) – (Ver artículo llamado «manteniendo la luz encendida» para más detalles de este arquetipo)
«A través de la energía de la Tav es que tendremos el poder de elevarnos hasta Biná para mantenernos iluminados.«
Pero ¿Qué tiene que ver todo esto con la letra Tav?
Sabemos que las letras hebreas no son sólo letras, sino que son vasijas energéticas y en este Pasuk la letra Tav no sólo nos fue entregada a través de la orden de Moisés (תצוה), sino que además es la letra que más se repite en este versículo ¿Cuántas veces? – ocho veces, los ocho peldaños desde Maljut hasta Biná. Y es que al parecer Di-s quiere ayudarnos en este proceso de elevación al haber inyectado esta fuerza a través de todo este Pasuk.
¿Cuál es esa fuerza? o más bien ¿Cuáles son esas fuerzas?
Lo digo en plural ya que la letra Tav tiene un significado muy profundo para la Kabbalah dado que en ella están imbuidos tres números de mucho poder – el veintidós, el cuatrocientos y el treinta y dos.
El veintidós ya que se trata de la letra número 22 del alefato hebreo, el 400 ya que corresponde a su valor gemátrico y finalmente el 32 pues Tav está asociado al treintaidosavo sendero del árbol de la vida, que une Yesod con Maljut.
Di-s, a través de la letra Tav, está entregándole al pueblo de Israel la herramienta más poderosa del Universo, la herramienta de las 22 letras hebreas. Así, a través del proceso de transformación interior (representado por el 400) se podrá abrir la compuerta entre nuestro mundo y los mundos superiores (representado por el sendero 32 que une Yesod y Maljut) y elevarnos, como el aceite de oliva que somos (representado por el 8), hasta el nivel de Biná.
Ese es el secreto de la Tav dentro de este Pasuk y su conexión con la mitzvá de mantener la lámpara encendida. El Creador nos ha regalado una herramienta de alto poder para mantener iluminado nuestro árbol de la vida y todos tenemos la oportunidad de utilizarla y así traer la redención a este mundo.
Shabbat Shalom
