Tiempo de Lectura: 5 minutos – Kabbalah: Básico
Lentamente nos vamos acercando al final del libro Bamidbar (En el desierto), las dificultades y vicisitudes que el guerrero espiritual ha tenido que pasar han sido fuente de su aprendizaje, pero por otro lado, los 40 años en el desierto seguramente también lo tienen agotado y cansado.
Tomar control de nuestras emociones (Zeir Anpin), de nuestro corazón, ciertamente es un trabajo difícil y requiere de muchas batallas y ahora, en esta Parashá, se le presenta una nueva oportunidad de crecimiento, una nueva enseñanza.
En un breve resumen de esta porción Balak, el rey de Moab, vio la fuerza de los israelitas y teme una derrota si se enfrentan, forma una alianza con los madianitas y envía a buscar a Bilam, un famoso hechicero, para que maldiga a los israelitas. Bilam consulta a Dios y recibe la instrucción de no ir con los mensajeros. Sin embargo, después de una segunda invitación más tentadora, Dios le permite ir, pero solo para decir lo que Él le indique.
En el camino, el asno de Bilam ve un ángel bloqueando el paso y se detiene, lo que lleva a Bilam a golpearlo tres veces. Finalmente, el asno habla y Bilam ve al ángel, quien lo deja continuar y le reitera que solo puede decir lo que Dios le indique.
Bilam intenta maldecir a Israel desde tres lugares diferentes, pero cada vez termina bendiciéndolos en lugar de maldecirlos. Esto frustra a Balak, quien esperaba que Bilam debilitara a los israelitas con sus maldiciones.
Finalmente, Bilam predice la futura grandeza de Israel y la derrota de sus enemigos. A pesar de esto, Bilam aconseja a Balak que haga que las mujeres moabitas seduzcan a los hombres israelitas, llevándolos a la idolatría y la inmoralidad. Esto provoca una plaga entre los israelitas, que solo cesa cuando Pinjas, el hijo de Elazar, mata a un israelita y a una mujer madianita que estaban cometiendo un acto flagrante de inmoralidad.
Si bien hay muchos ingredientes de los cuales podemos obtener grandes enseñanzas, me quiero centrar en la acción que da inicio a todo el resto de los relatos de esta porción. Se trata del acto de ver. Inicia la Parashá diciendo que Balak vio, ¿Qué vio?, la fuerza de Israel y eso lo atemorizó.
A partir del miedo Balak conectó con Bilam. Y Bilam, que es un hechicero experto en el dominio de lo metafísico, pudo haber dañado al pueblo de Israel maldiciéndolos.
Balak y Bilam son la pareja explosiva a la que el guerrero espiritual está llamado a alejarse. Ellos son la representación de un bajo control de las emociones, donde la duda y el caos hacen que el corazón del hombre se oscurezca, sembrando la semilla de las acciones negativas en este mundo.
Lo anterior lo aprendemos ya que tanto Balak (בלק) como Bilam (בלעם) inician con las mismas letras (letra Bet y letra Lamed), ambas, al invertir su orden, forman la palabra Lev (corazón).
Pero ¿qué tipo de corazón representan ellos?
Si tomamos el resto de las letras de ambos nombres obtenemos (עם ק) que se podría traducir como “con la letra Cuf”. La letra Cuf es una de las 5 letras Zofit que representan los aspectos de Gevurá (juicio), de hecho, esta letra tiene la característica de que su línea vertical desciende por debajo de la línea de escritura, lo que los místicos interpretan como el descenso hacia los mundos inferiores.
Así entonces, Balak y Bilam representan los deseos bajos del corazón.
Pero no sólo eso, si tomamos las 2 últimas letras de cada nombre de estos personajes y sumamos sus valores gemátricos, obtenemos el valor 240, mismo valor que la gematría de la palabra Amalek (עמלק), que a su vez corresponde a la gematría de la palabra safeq “duda” (ספק).

Aprendemos entonces la importancia de aquello que los sabios llaman “ayn tov” (buen ojo). Debemos aprender a mirar todo con bondad y amor, de ver la luz a nuestro alrededor, de ver lo bueno en cada persona, revelando así a Di-s en cada uno de ellos. Si logramos revelar a Di-s en cada persona y en cada partícula de la creación, entonces será imposible que de nuestras bocas salgan maldiciones.
Que durante esta semana trabajemos en elevar nuestros corazones viendo con los ojos del alma y no los del cuerpo. Que el Eterno nos de la fuerza espiritual para alejar de nuestras bocas toda palabra dañina y ofensiva, de esa manera, no solo mejoramos nuestras relaciones y nuestro entorno, sino que también cultivamos un espíritu más elevado y conectado con lo divino.
Shabbat Shalom
