Tiempo de lectura: 5 minutos – Kabbalah: Avanzado
Quedan pocas porciones del libro de Bereshit (Génesis), de ellas todas relativas a la vida de Joseph, el onceavo hijo de Jacob, quien fue portador de la energía de la Zefirá Yesod, el fundamento.
La aventura de Jacob finalizó la semana antes pasada con un curioso mensaje del ángel con el que tuvo que luchar en el río Yavoc. “A ellos llevaré a Egipto” fue la respuesta codificada que el ángel de la muerte le dio a Jacob cuando éste le preguntó por su nombre. Y veremos que no tardó mucho en cumplir su palabra, al final, todo está planeado de esta manera, la maduración de intelectos del árbol de la vida se está produciendo con el único propósito de que el alma humana comience su corrección en Maljut.
Así, a partir de la vida de Joseph se gesta lo que se conoce como el primer exilio del pueblo de Israel, pero antes de continuar, un breve resumen de la porción de las Parashiot Vayeshev y Miketz.
La Parashá Vayeshev narra la historia de Joseph, quien es vendido por sus hermanos y llevado a Egipto. Allí, Joseph se convierte en un sirviente en la casa de Potifar, pero es encarcelado tras ser falsamente acusado por la esposa de Potifar. En prisión, interpreta los sueños del copero y el panadero del faraón, prediciendo con precisión sus destinos. Miketz continúa la historia con Joseph interpretando los sueños del faraón, que predicen siete años de abundancia seguidos por siete años de hambruna. Gracias a su interpretación, Joseph es nombrado virrey de Egipto y se encarga de almacenar alimentos durante los años de abundancia. Durante la hambruna, sus hermanos viajan a Egipto en busca de comida, sin reconocer a Yosef, quien los pone a prueba antes de revelarse.
La Parashá Vayeshev inicia con esta misma palabra que se traduce como “y se asentó” o “y regresó”, que se entiende como el retorno y asentamiento de Jacob en Cannán, sin embargo, es interesante notar que esta expresión también se podría interpretar como el cumplimiento de lo que el ángel de la muerte le insinuó a Jacob, cuando éste le preguntó su nombre – “A ellos llevaré a Egipto”. Y es que lo que ocurre en Vayeshev es justamente eso, el regreso y asentamiento en Egipto del hijo que, según el Zohar, tenía mayor afinidad de forma con Jacob, Joseph. Ambos, Jacob y Joseph, pertenecen a la columna central del árbol de la vida, uno representando a Tiferet y el otro la zefirá de Yesod, razón por la cual se dice que ambos tienen la misma frecuencia vibracional.
Pero hay que recordar que Noé ya había reinado sobre la Zefirá de Yesod, en donde la primera maduración de intelectos fue proveer de un filtro para que la luz de los mundos superiores pudiera llegar a Maljut de una forma soportable y no se destruyera.
Sin embargo, el canal entre Yesod y Maljut aún necesita madurar para que ahora no sólo llegue la luz a Maljut de forma resistible, sino que llegue en forma de bendiciones. Y aún más poderoso y profundo, permita la llegada del Mesías a este mundo.
Yesod es el fundamento, es la zefirá que permite canalizar la luz proveniente de los mundos superiores y transformarla en algo reconocible para el mundo de Maljut. Dependiendo de la conciencia subyacente a la luz es aquello que se materializará, puede ser luz permanente y con posibilidad de retornar o, como en muchos casos, ser sólo una chispa de luz que, igual a un cortocircuito, que traerá beneficios por un lapso mínimo de tiempo y luego se extinguirá sin posibilidad de generar luz retornante.
¿Quién es el que está al acecho, en las puertas de Maljut (entre Yesod y Maljut), esperando derribar la conciencia altruista de aquello que se quiere materializar?
El ego.
¿Cómo logra su cometido?
A través del engaño y de hacernos ver las cosas de forma fragmentada. En el texto sagrado el faraón es quien representa esa fuerza a la que llamamos ego.
En la Parashá Miketz el faraón entra en escena en el primer versículo de la porción. Dice así:
וַיְהִ֕י מִקֵּ֖ץ שְׁנָתַ֣יִם יָמִ֑ים וּפַרְעֹ֣ה חֹלֵ֔ם וְהִנֵּ֖ה עֹמֵ֥ד עַל־הַיְאֹֽר
“Pasaron dos años completos. Entonces el faraón tuvo un sueño. Estaba de pie cerca del Nilo”
Los dos años completos están en referencia a las zefirot de Yesod y de Maljut. Cuando ambas estuvieron preparadas, entonces el faraón entra al escenario gracias al sueño profético que Di-s puso en él.
El faraón será el que hará a Joseph virrey de Egipto y posteriormente también un faraón será el que lo desconozca y termine esclavizándolo junto a su pueblo. Por lo tanto, no hay que fiarse de este personaje que actúa únicamente por su propia conveniencia y está al acecho en el canal que une Yesod con Maljut para desviarnos del camino.
La letra que rige el sendero 22 del árbol de la vida es la letra Tav y con ella se puede escribir Belleza “Tiferet” (תפארת) o Abominación “To’eváh” (תועבה).
En la Parashá Vayeshev hay 22 palabras que inician con la letra Tav, insinuando la importancia de esta letra y su posición en el árbol de la vida con relación al contenido de esta porción.

En definitiva, este arquetipo llamado árbol de la vida está finalizando su proceso de maduración y el faraón está tomando su posición en el tablero del juego. Debemos ser conscientes de su rol y tenemos que buscar eliminarlo de nuestras vidas para impedir que nos esclavice.
Hay un secreto oculto en el primer versículo de la Parashá Miketz que nos revela lo dicho anteriormente.
Las primeras letras de las palabras 2, 3, 4 y 6 de este pasuk, conforman la palabra Mesías. La palabra 5, que es el faraón (ופרעה), es lo único que se está interponiendo. Por otro lado, la suma de las gematrías de las palabras 7, 8, 9 y 10 da como resultado 496 que es la misma gematría que la palabra Maljut. Entonces, si reinterpretamos el primer versículo en base a estos códigos podemos ver que, si eliminamos al faraón, entonces podemos revelar al Mesías en este plano.

En esta época donde la luz de Janucá está brillando entre nosotros, con todo su potencial de hacer nacer al Mesías en nuestro interior, debemos buscar elevar nuestras conciencias para así eliminar a nuestros faraones, quienes nos quieren esclavizar y hacer que tengamos una vida sin el verdadero propósito por el cual nuestras almas descendieron a este plano, que es revelar a Di-s en nuestras vidas.
Shabbat Shalom.
