RESUMEN DE LA PARASHA SHEMINI (Tiempo de lectura: menos de 1 minuto)
BREVE REFLEXION (Tiempo de lectura: menos de 3 minutos)
ANALISIS KABBALISTICO (Tiempo de lectura: menos de 5 minutos)
RESUMEN DE LA PARASHA
La Parashá Shemini, que abarca Vaikrá 9:1-11:47, relata eventos significativos en la inauguración del Mishkán (Tabernáculo). Aharón y sus hijos comienzan a oficiar como sacerdotes en el octavo día, posterior a los días de preparación, y un fuego divino consume las ofrendas en el altar, simbolizando la presencia de Di-s entre Su pueblo. Sin embargo, una tragedia ocurre cuando Nadav y Avihú, los hijos mayores de Aharón, ofrecen un «fuego extraño» no autorizado y mueren consumidos por un fuego divino. Aharón, aunque profundamente afectado, permanece en silencio, mostrando su aceptación de la voluntad divina. La Parashá también introduce las leyes de kashrut, especificando qué animales, peces y aves son aptos para el consumo, y establece distinciones entre lo puro e impuro. Estas leyes subrayan la importancia de la pureza y la santidad en la vida diaria del pueblo de Israel.
BREVE REFLEXION
En la Parashá de esta semana ocurren varios eventos importantes, sin embargo, hay un evento central al cual me gustaría referirme en esta reflexión. Y digo central, porque “literalmente” es un evento que se encuentra exactamente en el medio del rollo de la Torá.
Se trata de una discusión que surge entre Moisés y Aharón después de la trágica muerte de sus hijos, Nadav y Avihu, quienes ofrecieron «fuego extraño» en el tabernáculo, que no había sido ordenado por Di-s. En medio del dolor y la conmoción, se nos relata acerca de un conflicto entre Moisés y Aharón acerca de la manera correcta de proceder con las ofrendas y los rituales.
Moisés reprende a Aharón y a sus hijos sobrevivientes por no haber comido la ofrenda de pecado, tal como estaba estipulado. Aharón responde explicando que, debido a su estado de duelo, no habría sido apropiado realizar el ritual en ese momento. Moisés escucha su explicación y acepta que Aharón actuó correctamente dada la situación.
Este diálogo entre Moisés y Aharón no solo representa dos perspectivas diferentes, sino también el ideal de colaboración armónica para un propósito superior. Podemos ver a Moisés, con un enfoque más intuitivo y espiritual (análogamente el hemisferio derecho), en contraste con Aarón, que encarna la estructura, la diciplina, la lógica analítica y el orden (similar al hemisferio izquierdo). Este encuentro, culminando en comprensión mutua y acuerdo pacífico, simboliza el poder de la integración y equilibrio de fuerzas aparentemente opuestas.
La psicología, en un paralelo fascinante, nos enseña que la salud emocional y mental depende, en gran medida, de la comunicación fluida y equilibrada entre nuestros hemisferios cerebrales. Las investigaciones muestran que patologías como la depresión, la ansiedad y la angustia a menudo surgen de desequilibrios en la actividad cerebral o un procesamiento cognitivo integrado deficiente.
Aquí, la discusión entre Moisés y Aharón no es sólo un relato bíblico, sino que también un modelo psicológico. Al igual que ellos llegaron a un consenso pacífico, nuestras dos «mitades» también deben aprender a colaborar entre sí. Es a través de la comunicación entre ambos hemisferios que el guerrero espiritual logra integrar la razón con la emoción, la lógica con la intuición, y el orden con la creatividad. Este equilibrio es esencial para nuestra paz mental y nuestra capacidad de enfrentar desafíos con comprensión, empatía y amor.
Shabbat Shalom
FUNDAMENTO KABBALISTA
Si queremos ubicar la palabra que se encuentra en medio de a Torá no la encontraríamos, la razón de esto es simple, la cantidad total de palabras en todo el rollo del pentateuco es par y por lo tanto, es imposible que exista una palabra central.
En términos místicos podríamos decir que el centro de la Torá es el vacío en donde se encuentra todo. El vacío espiritual, lejos de ser ausencia, es potencial puro. Es como un lienzo en blanco donde todo puede manifestarse en perfecta armonía. Al despojarnos de distracciones y cargas emocionales, permitimos que este vacío sea un espacio receptivo para integrar lo infinito de manera equilibrada.
A los costados del vacío se encuentra curiosamente una misma palabra; לדעת que se traduce como “pregunta” o “indagar”, tal como vemos en la siguiente imagen:

Este centro de la Torá se encuentra ubicado en el Capítulo 10, versículo 16 de la Parashá Sheminí, versículo que además corresponde justamente al centro de la historia de la discusión que tuvieron Aharon y Moisés por la forma correcta de realizar las ofrendas, relato que comienza en Sheminí 10-12 y finaliza en Sheminí 10-20.

¿Qué significado tiene todo esto?
¿Qué es lo que se está indagando de un lado y del otro de la Torá a través de esta historia?
La Torá, como texto sagrado, tiene un paralelismo profundo con el funcionamiento del cerebro humano. Desde una perspectiva espiritual, la Torá puede simbolizar la sabiduría y la estructura interna que guía el pensamiento, la moral y las decisiones. En el cerebro, estas funciones se pueden atribuir a un adecuado procesamiento cognitivo integrado, en donde ambos hemisferios trabajan de forma saludable intercambiando funciones. En este orden de ideas, podemos decir que esta Parashá, en particular en Sheminí 10, versículo 16, es un reflejo arquetípico de ambos hemisferios trabajando integradamente. Moisés lo que estaba haciendo era preguntar/indagar en ambos lados del cerebro la mejor forma de resolver el desafío para alcanzar un propósito elevado en esta discusión.
Ambos hemisferios tienen una función clave en la resolución de conflictos emocionales y ambos esconden el conocimiento y sabiduría necesarios para aportar de forma luminosa bajo una situación desafiante. Esto lo aprendemos de la gematría de la palabra “preguntó/indagó” que es 504, cuyo valor es el mismo que el de la palabra לדעת (lada’at, «saber»).
La letra lamed (ל), que aparece en la palabra לדעת (lada’at, «saber»), tiene un significado profundo en el hebreo. Representa conceptos como aprender, enseñar e instruir, y está asociada con la idea de aspiración y crecimiento. Su forma, que se eleva por encima de las demás letras, simboliza un corazón que aspira a alcanzar conocimiento y comprensión divina. Además, la letra lamed está vinculada al liderazgo y la dirección, actuando como un «aguijón» que guía hacia el camino correcto.
Así, ambos hemisferios, izquierdo y derecho están llamados a aportar su sabiduría siendo un complemento positivo y aporte para el otro, manteniendo un proceso cognitivo integrado de forma adecuada y luminosa.
Una enseñanza aún más profunda dice relación a cómo nuestros hemisferios, a través de este mismo proceso cognitivo integrado, pueden ayudarnos a corregir emocionas nocivas que son parte de nuestros tikunim heredados generación tras generación. Dolores, pérdidas, traumas, comportamientos familiares disfuncionales son sólo algunos de los efectos de los que podemos liberarnos y liberar a nuestros hijos.
Alcanzar un equilibrio y un funcionamiento adecuado de nuestros hemisferios nos permitirá abandonar todos esos patrones epigenéticos y que nuestra descendencia adquiere como herencia espiritual.
Lo anterior lo aprendemos de la numerología detrás de este mismo versículo:

Al obtener la suma total de la gematría del lado izquierdo del versículo, que es 4236, y factorizamos por 6, obtenemos que su factor multiplicador es 706, que corresponde a la gematría de וכפרת, que se traduce como «y harás expiación». De la misma forma, al obtener la suma total de la gematría del lado derecho del versículo, que es 1914, y factorizamos por 6, obtenemos que su factor multiplicador es 319, que corresponde a la gematría de la palabra בזרעם, que se traduce como «en su descendencia».
Lo anterior nos permite inducir que las 6 zfirot emocionales (Zeir ANpin), al ser iluminadas a través de un proceso cognitivo integrado adecuado, nos permitirá “hacer expiación sobre nuestra descendencia” (וכפרת בזרעם).
En conclusión, la Torá y el proceso cognitivo humano se entrelazan como un mapa sagrado que llama al guerrero espiritual a crecer, aprender y liderar con propósito en busca de armonía y transformación. Esto abre el camino hacia una vida más luminosa y hacia la reparación integral de nuestro ser y de nuestra descendencia.
