Tiempo de lectura: 9 minutos – Kabbalah: Intermedio
Cada día es un nuevo desafío, incluso cada instante lo podemos considerar como un nuevo desafío. Todos los tenemos, algunos quieren dejar de fumar, otros dejar de comer, incluso cosas más simples y cotidianas como querer ser más ordenado. También tenemos aquellos que son los grandes desafíos, dejar la droga, sanarse de una enfermedad, reparar un matrimonio, etc.
Cada desafío es un llamado a la evolución de nuestra alma, puesto que detrás de ellos yacen escondidas las chispas de luz que fueron perdidas por causa de las desconexiones que provocaron los cortocircuitos que hoy vemos reflejados como desafíos en nuestras vidas.
Podemos decir entonces que estamos continuamente en una guerra, una guerra vivida en carne y hueso aquí en Maljut, nuestro mundo. Es en este mundo físico donde se siente la tristeza, la angustia, el deseo incontrolable, el desamor, el dolor de la enfermedad. Es aquí en Maljut donde los golpes duelen, entonces ¿Es aquí en Maljut donde debemos dar la pelea?
La respuesta es no, la verdadera batalla se libra fuera de Maljut, sin embargo, no se puede ganar una batalla si primero no salimos a librarla.
Más importante que la propia guerra es la acción de salir hacia ella y eso sí lo hacemos acá en Maljut. Porque todos sabemos cuán difícil es dar ese primer paso. Prepararse para salir a la guerra requiere superar sus propios desafíos. El miedo al fracaso, la autocomplacencia, la pereza, la duda, son todas armas del oponente que quiere evitar, por todos los medios, que salgamos de nuestro campamento.
El ego invertirá todo su esfuerzo y artimañas para que nos quedemos en la tienda de campaña y no salgamos a la guerra ¿Por qué?
La Torá, en la porción Ki Tetzé de esta semana nos los dice en el primer versículo:
כִּֽי־תֵצֵ֥א לַמִּלְחָמָ֖ה עַל־אֹֽיְבֶ֑יךָ וּנְתָנ֞וֹ יְהֹוָ֧ה אֱלֹהֶ֛יךָ בְּיָדֶ֖ךָ וְשָׁבִ֥יתָ שִׁבְיֽוֹ
“Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, Dios te dará la victoria sobre ellos, de modo que tomarás cautivos.”
La respuesta es clara. Si logramos salir a la guerra, entonces la victoria está asegurada. Dicho de otro modo, el oponente no tendrá opción de ganar la guerra si logramos salir a librarla.
Por eso Pesaj fue el acto de mayor luz metafísica que existió. Todo un pueblo decidió salir de la esclavitud del ego cueste lo que cueste.
De hecho, la palabra “a la guerra” (לַמִּלְחָמָ֖ה) de este versículo tiene gematría 153, mismo valor que la palabra “El Pesaj” (הפסח), que en español se puede traducir como “el salto”.
De aquí aprendemos que más que la guerra en sí misma, lo realmente importante es decidir dar el salto en nuestra transformación espiritual.
Podríamos entonces decir que hay dos batallas que librar. La batalla previa por salir a la guerra y la batalla en sí misma contra los desafíos que enfrentamos. En ambas batallas el enemigo es el mismo, el ego, pero es sólo en la primera donde puede alcanzar la victoria.
Es por eso que, en esta misma porción, específicamente en el versículo 10 del capítulo 23, se nos dice:
כִּֽי־תֵצֵ֥א מַֽחֲנֶ֖ה עַל־אֹֽיְבֶ֑יךָ וְנִ֨שְׁמַרְתָּ֔ מִכֹּ֖ל דָּבָ֥ר רָֽע
“Cuando salgas en campaña contra tus enemigos, debes evitar todo lo malo.”
Esta vez la Torá utiliza una palabra diferente para referirse al acto de enfrentarse a los enemigos.
Las palabras hebreas למלחמה (le-milchamá), utilizada en el primer Pasuk, y la palabra מחנה (machané), utilizada en el capítulo 23, tienen significados distintos:
- למלחמה (le-milchamá): Significa “a la guerra” o “para la guerra”. Proviene de la raíz מלחם (lchm), que se relaciona con la guerra o el combate.
- מחנה (machané): Significa “campamento”, “campo” o “campaña”. Se usa para referirse a un lugar donde se establecen temporalmente personas, como un campamento militar que se prepara para ir a una batalla.
איביך |
על |
למלחמה |
תצא |
כי |
|
tus enemigos |
sobre | a la guerra | salgas |
Cuando |
איביך |
על |
מחנה |
תצא |
כי |
| tus enemigos | sobre | en campaña | salgas |
Cuando |
Ambos versículos inician idénticos, pero cambian sólo en una palabra. En el primero el Eterno nos dice que cuando demos el salto, el resto será pan comido, el enemigo lo tendremos en bandeja (es más, ni siquiera seremos nosotros los que libremos esa batalla). Sin embargo, en el segundo, nos dice que cuando estemos en la preparación de salir a la guerra debemos realmente tener cuidado y evitar todo lo malo, porque es ahí, en el campamento, donde estará oculto el ego para atacarnos. De hecho, la palabra “en campaña” (מחנה) tiene gematría 103, mismo valor numérico que la palabra “becerro” (עגל), enseñándonos que, en contraposición a Pesaj, el Becerro es el gran oponente que busca impedir que avancemos en la evolución de nuestra alma.
Aún más profundo, la diferencia entre las gematrías de las palabras “a la guerra” (למלחמה), que es 153 y la palabra “en campaña” (מחנה), que es 103, es el valor 50, que corresponde a la letra “Nun”.
Podemos decir entonces que la diferencia entre salir a la guerra y estar en el campamento preparándose para la guerra, es una Nun.
La letra Nun, para los kabbalistas, representa la puerta 50 de la evolución del alma, el despertar de nuestro Mesías interior. Las otras 49 puertas son el proceso de preparación al que todos estamos llamados y es donde debemos evitar caer en las trampas del ego como las ya mencionadas antes, el temor al fracaso, la autocomplacencia, la pereza y la duda. Todos becerros que adoramos y que nos impiden escalar a la cima de nuestra evolución.
Hoy la neurociencia ha investigado ampliamente estos becerros y ha identificado varios factores cerebrales que contribuyen a comportamientos conocidos como procrastinación, es decir, inmovilizarse y no salir de la zona de confort.
Por ejemplo, la Corteza Prefrontal es la región del cerebro responsable de la planificación, la toma de decisiones y el autocontrol. Las personas que no salen de su zona de confort (del campamento) tienden a tener una actividad reducida en esta área, lo que dificulta la capacidad de iniciar y completar aquellas cosas que deben hacer. Por otro lado, la amígdala del cerebro, que es la encargada de procesar nuestras emociones y controla la motivación, tiende a ser más grande en aquellas personas que se quedan en su zona de confort (que no salen a la guerra). Esto sugiere que las emociones negativas, como el miedo al fracaso o la ansiedad, pueden jugar un papel importante en ellas.
Es impresionante que esto que hoy nos revela la neurociencia es exactamente lo que la Torá nos viene a decir hoy en esta Parashá.
¿La solución?
Salgamos a la guerra, manifestemos en Maljut la acción inicial de aquello que queremos lograr por más que nos cueste sudor y lágrimas. Si queremos estar más atléticos, abramos la puerta de la casa para salir a correr, si queremos dejar de fumar, no compremos más un cigarrillo, si queremos ser más generosos, demos el doble, aunque no queramos ni nos nazca hacerlo, si queremos ser mejor esposo/esposa demos ese beso antes de dormirnos, aunque el sueño nos esté venciendo, si estamos deprimidos, extrememos esfuerzos en movernos y salir de la cama, aunque sea 5 minutos al día.
Cada pequeña acción concreta y positiva en este mundo causa un dolor terrible al ego, ya que son esas pequeñas grandes acciones las que representan el salto que el Creador está esperando de nosotros, el resto…. el resto dejémoselo a Di-s, con Él la victoria está asegurada.
Shabbat Shalom.
