Tiempo de lectura: 6 minutos – Kabbalah: Básico
Parece curioso como el Creador se toma su tiempo para lidiar con el faraón en post de la liberación del pueblo de Israel. Y es que siendo un Di-s todopoderoso perfectamente podría haber liberado a su pueblo con un solo chistar de dedos, pero no, elaboró todo un plan que tomaría bastante tiempo en ejecutarse antes de lograr el objetivo de la liberación.
Además ¿por qué el Creador no envió de inmediato la última plaga y así evitarse las 9 anteriores? Él sabía perfectamente que las anteriores no serían suficientes y entonces, ¿para qué desgastarse en enviarlas?
Más aún, repetidamente Di-s endurece el corazón del faraón extendiendo más aún todo este calamitoso proceso de liberación ¿Con qué fin endurecerle el corazón al faraón?, ¿no sería más sensato ablandar su corazón para que todo resulte más rápido?
Da la impresión de que Di-s quiere que el tiempo pase lento, aunque por otro lado pareciera que ese deseo desaparece repentinamente con la última plaga, ya que de ahí en adelante todo cambió. Di-s ahora pierde la paciencia, quiere que todo el mundo corra, que se apresuren en pintar las jambas de las casas, que empaquen como puedan y estén listos y dispuestos a salir a la media noche. Es tanto el apuro que ni siquiera el pan alcanza a ser leudado, es como que si Di-s quisiera hacer desaparecer el tiempo de un momento a otro.
¿Qué pasa aquí?, ¿Acaso a Di-s se le acabó el tiempo?
Claramente el tiempo juega un rol importante en esta historia y por lo tanto es válido hacernos la pregunta ¿Cuál es ese rol? Y más importante aún ¿Ese rol sigue teniendo relevancia en nuestros días y nuestras vidas?
En nuestro mundo físico el tiempo limita la vida, divide el día de la noche, separa las estaciones del año, da continuidad al universo y permite que todo funcione por ciclos. Todas estas condiciones hacen que el tiempo sea excelente candidato para vivir en este mundo de Maljut ya que es aquí donde todo es gobernado por las limitaciones, la separación y fragmentación. A la inversa podríamos pensar entonces que si logramos eliminar el tiempo podríamos salir de Maljut y acceder a dimensiones diferentes, superiores y más elevadas.
Lo anterior quizás fue la razón de la premura que tuvo Di-s en hacer correr a todo el mundo en la última parte de la historia del Éxodo, quería que todo el mundo saliera del mundo de las limitaciones. Sin embargo ¿Por qué no haberlo hecho todo rápido desde el primer minuto?, ¿Por qué desaparecer el tiempo sólo al final?
Para los kabbalistas el tiempo se define como la distancia que hay entre la causa y el efecto o entre la acción y la reacción. Dicho de otro modo, el tiempo es la pieza necesaria en el juego de la vida para que podamos hacer nuestro trabajo espiritual. Sin el tiempo no tendríamos oportunidad de corregir, simplemente no habría forma de descubrir a Di-s si no tuviéramos este escenario que nos permite, después de una desconexión, tener el tiempo necesario para volver a conectar. Dicho de otro modo, el libre albedrío únicamente es posible gracias al tiempo.
En la historia del Éxodo, la causa (desconexión con el creador) y el efecto (las plagas) estuvieron regidas por todo el tiempo que fue necesario para restaurar las chispas de luz perdidas durante la desconexión. Pero una vez que el pueblo elegido estuvo listo, entonces el tiempo comenzó a desaparecer, el salto al siguiente nivel se aceleró y las personas comenzaron a salir ¡ya! Pues de esa manera se aseguraban trascender las limitaciones y por ende las barreras de nuestra dimensión física, pudiendo elevarse a los mundos más elevados donde el tiempo ya no existe.
Sorprendentemente la única diferencia entre Matzá (pan sin leudar) y Jametz (pan leudado) es el tiempo, los ingredientes fueron los mismos, pero el tiempo de cocción entre ambos fue la diferencia.
Di-s no quería que el pueblo de Israel se alimentara con algo impregnado de “tiempo”, por eso pidió comer Matzá como una herramienta metafísica para transcender la dimensión de Maljut, este reino gobernado por el ego (representado por la levadura que se infla con el tiempo).
Interesante es ver como Di-s mismo está oculto en las palabras Matzá y Jametz. Al convertir las dos letras en común utilizando el método Atbash, se revela el nombre de Di-s “Yah”.

Ahora bien, la letra Jet (ח) representa los límites en este mundo, por eso fue esta la letra utilizada para pintar las jambas de las puertas en señal de limitar el paso de la muerte por las casas marcadas. En cambio, la letra Hei (ה) representa la divinidad, lo supremo y el espíritu de Di-s.
Si al nombre oculto de Di-s “Yah” lo acompaña la Jet (de la palabra Jametz) el tiempo no desaparecerá, pero si lo acompaña la letra Hei (de a palabra Matzá) entonces el tiempo desaparece comenzando el gran salto (Pesaj) a los siguientes niveles.
Es por eso que el inicio del éxodo ocurrió a las 00:00, porque es justo el momento del no tiempo, donde no es ni ayer ni es hoy, es el punto de inicio, es volver al Tzimtzum, al origen, es volver a la única fuente infinita que es el Creador (Soy el que soy o soy el que seré).
Hoy seguimos sujetos a las leyes de causa y efecto y muchas veces sufrimos los embates de estar “pagando” por las desconexiones que cometimos en el pasado. Sin embargo, conociendo estos secretos podemos acelerar nuestra preparación para detener el tiempo y salir libres lo antes posible de Egipto ¿Cómo?
Revelando a “Yah” en nosotros, reconocer a Di-s en nuestras vidas y sentir que El está en nosotros y nosotros en Él y que todos somos Uno. Di-s nos quiere libres del ego y tenemos el poder de acortar el tiempo revelando la divinidad que hay dentro nuestro, sólo tenemos que actuar ahora, tomar la decisión de soltar nuestras ataduras, liberarnos del pasado y estar dispuestos a dar el salto hoy.
Que en este Pesaj todos podamos salir de nuestras esclavitudes y así ascender a las dimensiones atemporales más elevadas, trayendo de regreso luz, paz y redención.
Jag Pesaj Sameaj
