Tiempo de lectura: 12 minutos - Kabbalah: Básico
Tantas veces se nos ha contado la historia del éxodo de Egipto. Esa épica historia donde Dios, con mano firme, sacó al pueblo de Israel de la esclavitud con la promesa de llevarlo a una tierra que mana leche y miel.
Nos dicen los sabios, que la Torá es atemporal y que nunca habla de cosas que pasaron hace miles de años, sino que se refiere exactamente a hoy y más aún, es el hoy de cada uno de nosotros individualmente.
Entonces, ¿qué podemos aprender de esta historia en nuestra realidad actual?
Para entenderlo tenemos que primero decodificar el significado de cada elemento de esta historia desde una mirada espiritual, porque todo es un código y no una historia literal.
– Egipto está en representación de este mundo físico que pareciera lleno de limitaciones y estrechez
– El faraón es la representación de nuestro Ego que reina en este mundo físico de Egipto
– Las personas que habitan en Egipto representan nuestra Alma. Hay dos tipos de personas que habitan en Egipto:
- El pueblo de Israel que están en representación de nuestra Alma cuando está conectada al Creador
- El pueblo egipcio que está en representación de nuestra Alma cuando está desconectada del Creador
– La esclavitud y todo lo que eso conlleva (trabajo forzado, azotes, hambre, etc.) están en representación de la duda, la culpa, la ira, etc. que el faraón nos infringe tras los eventos que ocurren en nuestras vidas.
– Las plagas están en representación de los efectos negativos causados a los egipcios (nuestra Alma desconectada del creador) por el propio Dios con el fin de forzar a que el pueblo de Israel quede libre de la esclavitud.
Cada plaga está localizada (espiritualmente) en una Zefirá del árbol de la vida.
Ahora que ya hemos identificado los roles espirituales dentro de esta historia, entonces ahora podemos entender algunas cosas adicionales.
En Hebreo Egipto se dice Mitzraim que se traduce como Estrechez. Vivimos en un mundo de limitaciones, con una visión estrecha, donde vemos carencia en todos lados y bajo la limitación de nuestros 5 sentidos.
En este Egipto tenemos la opción de estar conectados o desconectados del Creador. Si vivimos conectados a El, entonces somos del pueblo de Israel, en caso contrario somos egipcios al servicio del Faraón.
El Ego (el faraón) buscará continuamente desconectarnos del Creador para mantenernos prisioneros de la estrechez, haciéndonos un egipcio que estará sujeto al sufrimiento de las plagas.
Si lo llevamos al arquetipo humano, esto se representa en la desconexión qué hay entre nuestro cerebro y nuestras emociones reflejadas en el cuerpo. Es decir, entre lo que pienso y lo que siento.
De hecho, los textos kabalisticos ubican al faraón en el cuello (faraón en hebreo se dice Paró y al invertir las letras queda haoref que significa el cuello), separando la mente (parte superior) de la parte emocional (parte inferior).
Y es tan cierto que el cerebro cuando se siente en un entorno seguro y cómodo hace que nuestro cuerpo se sienta bien emocionalmente y tenemos paz interior (incluso ni sentimos al cuerpo). Sin embargo, trata de mantener esa misma paz emocional cuando algo anda mal. Tu cerebro puede estar tratando de atraer los pensamientos más positivos, pero si no somos capaces de controlarnos, por más que estemos pensando en mariposas, mi cuerpo por debajo del cuello estará sintiendo angustia, miedo, depresión, tristeza, etc. De ahí frases como; «es que trato de calmarme, pero no puedo».
También es tan cierto que cuando las cosas andan mal tu cuerpo reacciona casi siempre con síntomas emocionales que se localizan del cuello hacia abajo. Si tienes pena, se te hace un nudo en la garganta, si estás estresado sientes dolor en el cuello y los hombros, cuando estás angustiado sientes una presión en el pecho, cuando estás nervioso sientes dolores en el hígado, colon, la espalda, etc.
Todo lo anterior nos hace perder nuestro equilibro y paz interior.
Algo no sale como esperas?, pierdes la paz?, te desconectas del Creador?
Te despidieron del trabajo?, pierdes la paz?, te desconectas del Creador?
Llega una enfermedad?, pierdes la paz?, te desconectas del Creador?
Los egipcios están dándonos latigazos cuando el faraón (ego) intenta desconectar nuestros pensamientos (parte superior) de nuestras emociones (parte inferior) haciéndonos desequilibrarnos y perder nuestra paz.
Cuando ese objetivo se logra, entonces pasamos de ser un israelita esclavo a algo peor, pasamos a ser un egipcio al servicio del Faraón. Es ahí donde quedamos afectos al sufrimiento de las plagas como consecuencias de esta desconexión, con el único fin de tomar conciencia, sobreponernos y, en último término, no querer sufrir más. Sólo entonces volvemos a ser israelitas decididos a liberarnos y salir de la esclavitud.
Las plagas, que como dije antes están ubicadas en cada Zefirá del árbol de la vida, si bien se evalúan cómo cosas terribles ocurridas a los egipcios, pero en realidad al provenir del Creador no son más que Luz oculta con el fin de liberarnos. En especial las 3 plagas localizadas en las Zefitot más elevadas del árbol de la vida, Keter, Jojmá y Biná, representan las consecuencias del triunfo del faraón al mantenernos esclavos.
Veamos:
La plaga de los 3 días de oscuridad total (ubicado a la derecha en Jojmá) representa que cuando nos doblegamos al ego, entonces quedamos completamente a oscuras, por lo tanto quedamos a ciegas sin poder evaluar las cosas con misericordia (pilar derecho). Es decir, por haber perdido la paz nos quedamos ciegos sin saber que hacer, dando tumbos sin rumbo y sin poder ver a nuestros semejantes.
Luego a la izquierda, ubicado en Biná, las langostas (en Hebreo Arbe) llegaron a comerse toda la hierba y la vegetación. La vegetación representa la columna central (agua=derecha + tierra=izquierda ==> vegetación=centro), por lo tanto, las langostas llegaron a comerse la columna central del árbol de la vida (desequilibrándonos). Esto significa que cuando nos doblegamos al ego, entonces nuestros pensamientos (que nacen desde Biná) se desequilibran contaminados por nuestras emociones negativas (miedo, tristeza, angustia, depresión, etc.). Es decir, al perder la paz nos desbalanceamos, perdemos el centro que nos estabiliza.
Finalmente, en Keter, la muerte de los primogénitos (en Hebreo Bejol) se escribe con 3 letras, cada letra tiene el siguiente valor gemátrico 2, luego 20 y finalmente 200. Sabemos que el 2 es la dualidad, que en contrapeso a la unicidad que representa Keter, hace que nos separemos del Dios que es Uno. Así, cuando nos doblegamos al faraón estamos abriendo un espacio cada vez mayor a la dualidad, a la separación, al caos y a no entender que todo viene del único Creador que es Hasem (por eso es 2, luego 2 *10 y luego 2*100, es decir la expansión de la visión dual cada vez más separada de la unicidad de Keter). Al perder la paz la consecuencia es ver todo con una visión de separación.
Como vemos, si nos quedamos esclavizados con una conciencia de un egipcio, los efectos de estas 3 plagas son fatales (no podemos ver las cosas con misericordia, nos desequilibramos y nos desconectamos de la unicidad viendo todo en dualidad).
Sin embargo, con la última plaga el faraón por fin decidió dejar libre a los israelitas. ¿Por qué?.
Porque está plaga requería de un ingrediente adicional que no estuvo en ninguna plaga anterior, requería la participación de los israelitas. En esta plaga se requería, primero que tomarás la decisión de ser del pueblo de Israel y no del pueblo egipcio. Y segundo, hacer el acto físico de pintar el dintel de tu puerta con sangre de cordero.
¿Qué había que pintar?
Tres marcas en el dintel de la puerta. Pero si nos fijamos bien, lo que realmente están pintando es una letra Hei.
Y cómo era de esperarse, esta letra tiene un poder especial, tiene un valor de 5, que representa la fuerza de la unificación de los 5 niveles del Alma.
Es decir, el faraón dejó libre al pueblo de Israel solo cuando ellos decidieron mantenerse conectados al Creador unificando todos los niveles del Alma para alcanzar su máximo potencial y así salir de Egipto hacia la tierra que mana leche y miel.
¿Por qué Dios promete una tierra que mana leche y miel?
En hebreo “mana leche y miel” se escribe:
זבת חלב ודבש
Al tomar la última letra de cada palabra obtenemos la palabra שבת que significa Shabbat.
En conclusión, salir de la esclavitud es conseguir una consciencia de Shabbat donde el Shalom (la paz) es restaurada y potenciada para vencer al tan temido faraón que busca dejarnos prisioneros en Egipto.
