En medio de la atrocidad de la guerra nos preguntamos
¿Por qué hay tanta oscuridad?
Justo cuando el pueblo de Israel celebraba el término de la lectura completa de la Torá, en plena celebración de Shabbat y Simját Torá, vemos el inicio de tiempos oscuros para Israel, para el pueblo civil de Gaza y para toda la humanidad.
Y es que no es coincidencia que justo en este nuevo ciclo de lecturas de las Parashiot de la Torá leamos, en el libro de Bereshit (Génesis), como el Creador mismo separa la luz de la oscuridad.
Veamos un poco más detenidamente lo que ocurre durante el primer día de la creación. En Bereshit 1-3 dice:
“Dijo Dios: ‘Haya luz’, y la luz cobró existencia.”
Fue en este tercer Pasuk que el Eterno crea, con el verbo, todo el potencial de Luz en este mundo en formación para luego, en Bereshit 1-4 continuar:
“Di-s vio que la luz era buena, y Di-s dividió entre la luz y la oscuridad.”
Ya en este cuarto Pasuk ocurre algo muy particular, Di-s “vio/observó” lo que creó en el Pasuk anterior, es decir, aparece el “observador” o dicho en términos espirituales aparece la “conciencia” que en este caso es la Conciencia Suprema.
Lo que era luz en potencia en Breshit 1-3, ahora a partir de un observador (Bereshit 1-4) se separa entre luz y oscuridad.
Entonces la oscuridad no se creó, la oscuridad aparece a partir de un observador. Dicho en términos cuánticos lo que existe en potencia es pura Energía (Bereshit 1-3) y a partir de un observador la energía se puede transformar en materia (la materia no tiene luz propia). Lo anterior tiene grandes implicaciones y secretos desde el mundo de la física cuántica, pero que en esta reflexión no abordaré.
Sin embargo, la idea anterior es muy reveladora ya que nosotros, al ser seres con conciencia (somos el observador), podemos también separar luz de oscuridad. Dicho de otro modo, a partir de nuestro nivel de conciencia podemos trascender la materia para revelar la luz detrás de la oscuridad.
Suena muy bonito, pero ¿cómo hacerlo?
Hoy más que nunca, con un grito ahogado de dolor desde nuestras almas, miramos a los cielos, esos mismos cielos que están en formación en los primeros Pasukim de Bereshit, levantamos nuestras manos y suplicamos al Creador para que nos diga ¡cómo lograrlo!
¡Tú que fuiste el responsable de separar luz y oscuridad!, el primer Observador Supremo y Eterno, dinos como podemos hacer que acabe toda esta masacre, sufrimiento y oscuridad.
Por su puesto que el Creador no juega a los dados y Su misericordia es infinita. Y es que, es exactamente en este mismo Pasuk, Bereshit 1-3, que se nos revela uno de los secretos más extraordinarios.
Gracias a la Kabbalah podemos ver que en Bereshit 1-3 Di-s no sólo se limitó a separar la luz de la oscuridad, sino que además creó algo, algo que hasta nuestros días es la herramienta primordial para lograr nuevamente la unicidad, dicho sea de paso, este secreto explica porque ese primer día de la creación se finaliza con la palabra “Ejad” (Unicidad/Uno) siendo que contradictoriamente lo que ocurrió fue una división entre luz y oscuridad.
El Eterno, en su infinita misericordia, en ese momento donde ocurre la primera fragmentación y división, también crea la solución para volver nuevamente al potencial completo de la Luz unificada. Di-os crea, en ese mismo instante, el regalo más preciado de la humanidad, crea la esencia pura de la Torá.
¿Cómo?, ¡Eso no está escrito!, ¿Dónde dice eso?
La esencia más pura de la Torá son sus 613 Mitzvot, las cuales con sus 248 obligaciones (cosas que hacer) permiten revelar luz y a través de sus 365 prohibiciones (cosas que no hacer) permiten erradicar la oscuridad.
Es en Bereshit 1-4 donde por primera vez hace su aparición y se revela el número 613 en la Torá. Y no sólo una, sino dos veces dentro del mismo Pasuk.
Bereshit 1-4
| la oscuridad | Respecto de | la luz | entre | Eloquim | y separó | buena | ciertamente | la luz | a | Eloquim | y vio |
| החשך | ובין | האור | בין | אלהים | ויבדל | טוב | כי | האור | את | אלהים | וירא |
| 333 | 68 | 212 | 62 | 86 | 52 | 17 | 30 | 212 | 401 | 86 | 217 |
212+401 = 613
333+68+212 = 613
Si reemplazamos “a la luz” por “613 Mitzvot” y “la luz respecto de la oscuridad” también por “613 Mitzvot” tendríamos:
“Y vio Eloquim las 613 Mitzvot que eran buenas. Y separó Eloquim entre las 613 Mitzvot (obligaciones y prohibiciones)”
Este es el gran secreto, el Eterno como observador Supremo no sólo separó entre luz y oscuridad, sino que además por su amor nos dio en el mismo instante la solución para volver a la unicidad infinita de la luz. Gracias a la esencia de la Torá que son las Mitzvot nos regala la clave para hacer que todo vuelva a ser «Uno» (Ejad).
Y no sólo eso, esta clave que son las Mitzvot de la Torá nos dan el poder para, desde la oscuridad, despertar nuestra chispa mesiánica y así hacer que colectivamente traigamos a Meshiaj para retornar a la unidad completa.
¿Cómo?
Hay otro número que también hace su aparición por primera vez en la Torá en Bereshit 1-5. Se trata del número 358 que corresponde a la gematría de la palabra Meshiaj:
| uno, unidad | día | mañana | y fue | tarde | y fue | noche | llamó | y a oscuridad | día | a luz | Eloquim, dioses | y llamó |
| אחד | יום | בקר | ויהי | ערב | ויהי | לילה | קרא | ולחשך | יום | לאור | אלהים | ויקרא |
| 13 | 56 | 302 | 31 | 272 | 31 | 75 | 301 | 364 | 56 | 237 | 86 | 317 |
56+302 = 358
Entonces al reemplazar las palabras «mañana» y «día» por «Meshiaj» nos queda:
«Y llamó Eloquim a la luz día y a la oscuridad la llamó noche. Y fue tarde y fue Meshiaj Unidad»
En estos momentos de angustia, violencia, dolor para tantos miles de personas, la única solución es aferrarnos a la Torá, corregir nuestras malas inclinaciones individuales a través del estudio y cumplimiento de las Mitzvot, así desde la oscuridad del atardecer traeremos a Mashiaj al mundo para eliminar toda fragmentación y alcanzar la unidad completa.
Que el Eterno nos de la fuerza y el valor para no doblegarnos ante la oscuridad y aferrarnos más fuertes que nunca a la Torá, y así transformarnos en los guerreros espirituales que harán brillar la luz más incandescente que se haya visto jamás.
Shabbat Shalom
