Me anticipo a decir que este artículo tendrá a lo menos un 25% de detractores. Y es que algunas estadísticas se aventuran en indicar que uno de cada cuatro individuos en el mundo tienen por lo menos un tatuaje estampado en su cuerpo, estadística que asumo aumenta si agregamos aquellos que tienen otro tipo de body-art como piercings, expansiones, etc.
Dejo claro que esta publicación (como todas las de Uniendo Mundos) está lejos de querer establecer algo como «verdad». Menos en el tema de los tatuajes que créanlo o no es una actividad que lleva más de 5000 años de antigüedad, iniciando por Otzi (la momia tatuada más antigua descubierta)
Busqué unir mundos del body-art con la espiritualidad, con nuestro conocimiento ancestral, con nuestras instituciones religiosas, psicología y nuestra actual ciencia, queriendo así entender el largo historial de la humanidad en torno a los tatuajes y además justificar el progresivo aumento de esta cultura y arte de modificar nuestros cuerpos. Pero lo único con lo que tropecé fue con evidencias de que tatuarse en nada ayuda a nuestro cuerpo físico y a nuestro ser espiritual.
En todas las culturas (Polinesia, Egipto, Oriente, occidente, Medio Oriente, Amerindia, etc.) se han utilizado tatuajes durante muchos años. Entre las muchas razones están motivos de identificación, integración, rebeldía, jerarquía, decoración, belleza, cosmética, brujería, persuasión, arte, religión, compromiso, estrechar vínculos, etc. Y hoy en pleno siglo XXI ya lejos de ser un tabú, los tatuajes están insertos en nuestra sociedad como una moda y como una expresión artística.
Pero veamos que nos dicen los diferentes «mundos» respecto a los tatuajes:
– Medicina tradicional China (MTC)
La medicina Tradicional China contempla una red de 14 canales llamados meridianos ubicados en todo el cuerpo y dentro de los cuales circula la energía vital llamada Qi. Además, existen cientos de puntos energéticos dispuestos sobre estos meridianos, los cuales se pueden manipular gracias a la acupuntura, el masaje y otras técnicas con el fin de movilizar, tonificar o dispersar la energía. Según los principios de la medicina tradicional china, cada meridiano está relacionado con un órgano, y estos a su vez están relacionados con unas emociones. En Medicina tradicional china, una afección física tendrá siempre una repercusión sobre la mente, de aquí que el uso de tatuajes, perforaciones y/o piercings pueden alterar el flujo normal de energía de estos meridianos y crear afecciones en el cuerpo o incluso en el comportamiento de las personas.
– La medicina tradicional occidental
Mas allá de las tradicionales advertencias de la medicina tradicional respecto a las posibles infecciones o alergias que podrían provocar el uso de tatuajes (que por cierto son puntos importantes), también hay estudios mucho más profundos y concluyentes respecto a los posibles riesgos para la salud provocados por los tatuajes, más específicamente por la tinta utilizada para ellos.
un grupo de científicos alemanes y franceses han desvelado por primera vez, en la revista Scientific Reports, que estas sustancias viajan por el cuerpo hasta los ganglios linfáticos.
Por otro lado la composición química de la tinta empleada en los tatuajes es muy variada y puede incluir desde pigmentos orgánicos a impurezas que contienen metales pesados como el níquel, el cromo, el manganeso o el cobalto y que pueden ser nocivos para el cuerpo. Por ejemplo, , el color más popular que se aplica en un tatuaje, el negro, se compone de hidrocarburos aromáticos policíclicos, un compuesto orgánico que puede provocar cáncer.
Otro descubrimiento es que el hecho de estar tatuado, si hay pigmentos acumulados en las zonas linfáticas estos pueden interferir con las técnicas de diagnóstico del cáncer, pudiendo ser un elemento contraproducente a la hora de detectar esta enfermedad en las personas.
Si bien existen algunos estudios provenientes de Alabama y Texas (puede que hayan otros estudios que desconozca) que indicarían que los tatuajes son favorables a la salud, mi apreciación es que hoy la ciencia y medicina tradicional occidental cuenta con muchísima más evidencia indicando los posibles riesgos y contraindicaciones que este tipo de práctica conlleva al ser humano.
Existe también el concepto de tatuaje terapéutico, el cual busca disimular a través de uno o varios tatuajes marcas permanentes en el cuerpo producto de accidentes u operaciones. Un ejemplo claro respecto al tatuaje terapéutico son los beneficios que obtienen las mujeres a las que les han extirpado la areola/pezón producto de cáncer mamario, las cuales son tatuadas con una areola/pezón artística devolviendo su imagen de mujer devastada por la operación. Quizás este tipo de tatuaje sea la única evidencia que he encontrado, hasta ahora, a favor de esta práctica, aunque hay que tener cuidado con el límite que hay entre beneficio real y método para encubrir un vacío psicológico producto de una débil imagen personal (tema tratado más abajo en el mundo de la psicología).
– La medicina alternativa
En este mundo de la medicina alternativa también hay evidencia de lo nocivo que podría llegar a ser la práctica de tatuajes y piercings. Por ejemplo existe lo que se llama terapia Neural basado también en los principios de los canales energéticos del cuerpo (meridianos). Esta terapia defiende que el organismo puede ver afectada su capacidad de circular la energía de forma normal y generar dolencias físicas debido a cicatrices, tatuajes o cualquier tipo de laceración ubicada en lugares que afecten el flujo energético de la persona.
En 1940 el doctor Ferdinand Huneke observó y describió que mediante la aplicación de una inyección de procaína en la pierna de una paciente para aliviar un dolor en esa zona, también consiguió curar en pocos segundos un persistente dolor en los hombros que había sido tratada sin éxito. Desde entonces, la terapia neural busca aliviar dolencias provocadas por cicatrices que involuntariamente afectaron a alguno de los canales energéticos gobernados por los meridianos, en este sentido los tatuajes y perforaciones, como cualquier otra lesión o cicatriz podrían ser causantes de afecciones al cuerpo.
– El mundo de las religiones
Las religiones más importantes de nuestra actualidad (excepto el hinduismo) están en contra de infringirse heridas, cortes, tatuajes y todo tipo de laceraciones permanentes en el cuerpo (por su puesto que hayan sido hechas a propia voluntad y no involuntarias o por motivos de salud).
– El islam considera que el cuerpo es un templo y no debe ser alterado, por lo tanto tatuarse es considerado haramm.
– En el judaísmo la prohibición viene escrita en la Tora, en el libro de Levítico, donde es explícita la ley de no tatuarse ni hacerse cortes o modificaciones corporales definitivas
– El cristianismo tiene la misma prohibición pues también respetan las escrituras del antiguo testamento (Levítico). Si bien los cristianos no son tan rígidos con esta ley, en el Nuevo Testamento, Corintios 6 19-20 se recomienda explícitamente la pureza del cuerpo físico.
– El budismo no es impositivo por naturaleza, pero en sus principios fundamentales busca minimizar las ataduras terrenales y carnales, maximizando la espiritualidad y meditación. Entonces, sin que sea una prohibición, el budismo no incorpora los tatuajes dentro de sus prácticas usuales dado que es un tema físico y por lo tanto no tiene relevancia para el ascenso espiritual (hoy sólo una minoría de budistas se hacen tatuajes, como por ejemplo en las fiestas en Tailandia)
– El hinduismo, a diferencia del resto, sí utiliza los tatuajes en sus rituales, aunque en la últimas etapas de su evolución adoptó el uso de la henna para realizarlos (tatuajes temporales)
De todas formas, mas allá de estas prohibiciones, es sabido que muchos religiosos y personas religiosas asocian un tatuaje que tenga algún símbolo o figura mistico/religiosa, con una experiencia de elevación espiritual producto del dolor que infringió dicho tatuaje. Y es que no deja de ser relevante y llamar la atención la relación mal entendida que muchas veces existe entre las religiones y el dolor como elemento expiatorio. Para el hinduismo por ejemplo, vivir implica dolor y muerte (infinitas veces); permanecer en el ciclo del samsara es una condición dolorosa en sí, más allá del sueño, mejor o peor, en el que actualmente se viva. También el budismo le da una gran importancia a la relación con el sufrimiento para ascender. El Islam explica que sólo en Alá se encuentra el camino para superar el dolor. Y la tradición judeocristiana entiende al sufrimiento como expiación de una transgresión y el valor del sacrificio como camino. Ahí está el bueno de Job para dar testimonio, o el concepto del Purgatorio. El cristianismo agregaría que el calvario no sólo puede vivirse como prueba de fe, sino también convertirse en ofrenda por el bien de otros. Esta relación mal entendida entre dolor y expiación ha hecho que algunos adopten esta técnicas de tatuajes en contra de lo que sus propias tradiciones orales o escritas dicten.
– El mundo del misticismo
Existe una relación maravillosa entre la palabra en hebreo «piel» (עור) y la palabra «luz» (אור). Primero que nada notar que tanto ע como א no tienen pronunciación lo que ya les otorga algo en común. Dada esta característica, ambas palabras se pronuncian igual (or), lo que las hace aún más cercanas y por lo tanto algo nos debe decir esta relación. ¿Cuál es esta relacion?, la letra ע según la kabbalah significa ojo y la letra א está asociado a los mundos superiores, entonces la piel tiene el poder potencial de elevarse mirando hacia arriba.
La letra ע representa el ojo y sabemos también que la letra א representa los mundos superiores, la divinidad. Entonces ¿cómo hacemos que la piel (עור)se transforme en luz (אור)?, haciendo que la piel «vea (ע) hacia arriba (א)».
Más aún, podemos ver en forma más profunda que este trabajo de «iluminación» se refiere específicamente a romper con la ilusión de la fragmentación (separación). Esto lo aprendemos ya que el valor numérico de la letra ע es 70 lo que representa nuestro mundo físico, el cual nos muestra esta aparente fragmentación a través de diferentes eventos relacionados con este número (las 70 naciones, las 70 almas que descendieron a Egipto, los 70 sacerdotes que conforman el consejo, etc.). Por otro lado la letra א tiene el valor numérico 1, representando la unicidad, el Uno, los mundos superiores donde no existe esta ilusión de la fragmentación.
En conclusión, la piel (עור) tiene el maravilloso potencial de elevarse, trascender y transformarse en luz (אור) rompiendo la ilusión de la fragmentación en este plano físico (transmutando la energía del número 70 asociado a ע, por la energía del valor 1 correspondiente a la letra א). ¿Cómo?, mirando hacia arriba! (ע representa el ojo y א representa los mundos superiores). Tal como lo indica textual el libro «Anatomía del alma» que recopila textos del kabbalista Najman de Breslev; «es mediante la búsqueda (mirar) de la espiritualidad (arriba) que el hombre podrá hacer que su piel (עור) irradie (אור) el bien que Di-s creó hacia todos los sectores de la Creación.»
Para lograr lo anterior la piel necesariamente debe operar como una antena entre el mundo interior del ser humano y el mundo exterior, unificando o conectando ambos mundos. De aquí concluimos la importancia de mantener nuestra piel sana, limpia y como un templo, logrando que este trabajo espiritual se lleve a cabo de la mejor forma posible. Lacerar, mutilar o corromper de forma voluntaria la piel hará que este trabajo espiritual no opere de forma óptima, poniéndonos nosotros mismos más dificultades para lograr la conexión con el Creador en todos sus aspectos.
– Mundo de las ciencias
Hoy la ciencia ha demostrado que efectivamente la piel del ser humano funciona como una antena.
La Universidad Hebrea de Jerusalem han desarrollado un dispositivo que permite detectar a distancia el estado físico o emocional de un ser humano midiendo su sudor. Los investigadores sugieren que podría aplicarse a monitorizar médicamente a pacientes, evaluar el rendimiento de los atletas, diagnosticar enfermedades y percibir a distancia el nivel de excitación de un sujeto.
Según publica la revista Physical Review Letters en su último número, la clave está en los conductos sudoríparos, que funcionan como una red de millones de diminutas «antenas» enterradas dentro del órgano corporal más grande; la piel. «Cuando se llenan de sudor, pueden conducir la electricidad y se convierten en auténticas bobinas eléctricas que absorben las radiaciones con longitudes de onda inferiores a un milímetro», aseguran los investigadores de física aplicada de la Universidad.
Si se miden estas longitudes de onda, los científicos pueden calcular cómo y dónde está sudando una persona. Midiendo este sudor también es posible calcular la presión sanguínea y el pulso de un sujeto de manera remota (rompiendo la ilusión de la separación!!).
Hoy científicamente también está demostrado que la zona del cuerpo que tiene un tatuaje suda casi la mitad que el resto del cuerpo sin tatuajes. Esto nos dice que al tatuarnos estamos quitando potencial a nuestra antena corporal, reduciendo su capacidad a la mitad!.
– El mundo de la psicología
algunas investigaciones mencionan que los sujetos plasman en su piel un tatuaje con el fin de ser y sentirse diferente o singular, creando un sentimiento de propiedad hacía el cuerpo que provee beneficios en términos de identidad y socialización (manca, 2011; sastre, 2011; soto & morett, 2004); lo que no se tiene claro es si esa propiedad hacia el cuerpo es sinónimo de mayor satisfacción con la representación mental del mismo o solo es una estrategia para adaptarse a un entorno, como sea el tatuaje estaría buscando una satisfacción ególatra.
Otros estudios postulan que la principal motivación de un tatuaje es , la presencia del mundo interno, los pensamientos y emociones que acompañan a su portador, lo cual implica la necesidad de diferenciar las características y experiencias de un individuo a otro lo que involucra también el aspecto corporal (pérez, 2009; Yépez & arzápalo, 2007). por otro lado el tatuaje se relaciona a la tendencia humana por emerger y ser reconocido, idea relacionada a teorías psicodinámicas que consideran esta práctica como un factor determinante de narcisismo, un amor propio que gira en búsqueda de tener rasgos únicos que diferencien la persona y la hagan exclusiva frente a la sociedad (sastre, 2011). pérez-samaniego y sánchez gómez (2001) proponen que históricamente el tatuaje representaba rangos de fuerza, coraje y agresividad aso- ciados directamente con la masculinidad; los hombres prefieren los brazos, espalda, pecho y canilla que se relaciona con la fuerza y virilidad, las mujeres prefieren hacerlo en la espalda, el vientre, el cuello y la cadera relacionado a la feminidad.
Por otro lado es interesante ver la relación entre culpa y dolor (dolor que es inevitable en el ejercicio de un tatuaje). Eso parece demostrar el estudio que en 2011 se realizó en la Universidad de Brock Bastian, en Queensland, Australia. Allí se hizo participar de un experimento a 62 estudiantes voluntarios. A 39 de ellos se les hizo escribir durante 15 minutos sobre algún momento en el que se comportaron de manera poco ética. Luego completaron un cuestionario que medía qué tan culpables se sentían en una escala de 1 a 5. A los restantes 23 se los separó como grupo de control y se les pidió que redactaran qué habían hecho el día anterior.
Luego se les solicitó que sumergieran su mano en agua helada por todo el tiempo que soportaran, a la vez que debían mover unos clips de papel de una caja a otra para mantener la ilusión de que la prueba era sobre destreza física. Tras el ejercicio se les volvió a pedir que completaran el cuestionario sobre culpabilidad, con el agregado de una pregunta sobre cuánto dolor físico sentían.
Los que describieron su inmoralidad se sometieron al agua helada durante 86,7 segundos en promedio, contra 64,4 del grupo de control. Pero además, los que revelaron su conducta inapropiada midieron con un 2,8 en las escala de dolor, mientras que los otros refirieron sólo 1.9. Los investigadores interpretaron estos resultados como un deseo del primer grupo por experimentar más dolor. Pero hay más. Después de pasar por el agua helada el primer grupo bajó su nivel de culpa de 2,5 a 1,1 contra 1,2 a 1,3 del grupo de control. Los responsables concluyeron que los estudiantes tenían una tendencia inconsciente a purificar su culpa a través del dolor.
Podríamos concluir que para la psicología tatuarse siempre conlleva un deseo subyacente ya sea de adaptarse, reconocerse, validarse, expiar emociones de culpa, auto referirse, es decir, todos elementos asociados exclusivamente a nuestro ego, el cual obviamente nos aleja de la zona luminosa del altruismo y conexión con la naturaleza.
– Mundo de la arqueología
Otzi es la momia más antigua que se ha descubierto y sorprendentemente ésta ya tenía 61 «tatuajes» en su cuerpo. Esto a hecho pensar que quizás haya algún conocimiento olvidado que hable acerca de beneficios a la hora de tatuarse. Sin embargo lamentablemente toda la evidencia apunta a que más bien existía un conocimiento respecto a la acupuntura o simplemente dichas marcas eran ritos mágicos de la época.
Las 61 marcas –divididas en diecinueve grupos de dos, tres y cuatro líneas paralelas y dos cruces– podrían ser la primera prueba de que el hombre de la Edad del Cobre conocía los beneficios de la acupuntura. Las marcas, de entre 0,7 y 4 centímetros de largo, están realizadas con un pigmento obtenido a partir de carbón de origen vegetal.
Los investigadores han determinado que Ötzi tenía una enfermedad degenerativa, estaba afectado en la parte baja de la espalda y tenía problemas en las articulaciones. Según los investigadores, posiblemente sufría de intensos dolores en las piernas, entre la rodilla y el pie, donde casualmente se han encontrado la mayoría de los tatuajes. De ahí que una de las hipótesis que se esgrime con más fuerza es que esas marcas se realizaron como resultado de un tratamiento de acupuntura o, incluso, como parte de un ritual de magia para proteger esas zonas del dolor.
Al recorrer lo que cada mundo nos dice respecto a los tatuajes, mi conclusión personal respecto al body-art es que no me aporta nada beneficioso, sino que todo lo contrario, trae posibles riesgos a mi cuerpo, puede mermar mi flujo energético, reduce mi conexión hacia los mundos superiores, alimenta mi ego, encubre vacíos psicológicos, me hace más físico y menos espiritual y finalmente me aleja de la mejor versión de mí mismo, ya sea física o espiritualmente hablando. Por otro lado logré entender la razón del aumento de estas prácticas en la actualidad y es que hay una correlación evidente entre estas prácticas y los tiempos que estamos viviendo, tiempo que también ha sido descrito por nuestras tradiciones como los tiempos de mayor ego, de mayor conflicto. Lo que se conoce como la era de Acuario (por la cual estamos transitando) es justamente el momento culmine de la humanidad, la cual ha llegado a su máxima expresión de desconexión y ego, para lentamente transmutarse al polo opuesto de altruismo y conexión.
Quizás luego de toda esta evidencia podamos también darle un mejor sentido a las prohibiciones de nuestras antiguas religiones y tradiciones, que quizás en su lenguaje dogmático y poco científico nos han intentado advertir de que parte de nuestro trabajo espiritual es conectarnos con los mundos superiores no sólo a través de la mente, sino que también con nuestro cuerpo. Si tratamos a nuestro cuerpo como un templo tendremos mayor y mejores posibilidades de establecer esta conexión con la creación, la naturaleza y con toda la humanidad.
Porque todos somos Uno!
