Tiempo de lectura: 4 minutos – Kabbalah: Básico
Con la lectura de las Parashiot Matot y Masei concluye el libro de Bamidbar (en el desierto). Fue una travesía difícil, llena de obstáculos y dificultades que hicieron del guerrero espiritual un ser más consciente y fuerte.
Nos enseñan los sabios que esta fortaleza no es física sino emocional. El guerrero, representado principalmente en el arquetipo de Moisés, aprendió de sus victorias y sus fracasos, todas en el ámbito de la psiquis y las emociones. Visto desde el árbol de la vida, toda una travesía por el mundo de Zeir Anpin, tiempo en el cual Di-s le hablaba a Moisés directamente.
Masei, que significa viajes, es la Parashá para detenerse y mirar hacia atrás, recoger las enseñanzas de todos los lugares donde se ha estado para descubrir que todo fue perfecto.
Las 42 paradas que hizo el pueblo de Israel en el desierto están en representación del nombre de Di-s de 42 letras en el Ana Becoaj, que es la fortaleza que Di-s otorgó al guerrero espiritual para alcanzar su objetivo.
42 paradas que involucraron 42 comienzos, ambos, tanto el descanso como el movimiento fueron necesarios, incluso si este último implicó retroceder, porque la evolución del alma no es lineal y nos enseñan los kabbalistas que a veces las caídas son el impulsor a un salto más elevado.
“y acamparon” (ויחנו) tiene gematría 80 y “y partieron” (ויסעו) tiene gematría 152, ambos eventos perfectos en la vida del guerrero, porque ambos suman 232 que es la gematría de “la bendición” (הברכה).
Finaliza Bamidbar y con ello se da paso a un nuevo comienzo, el libro de Devarim (dichos), que corresponde a Maljut, nuestro mundo físico, donde todo lo aprendido debe ahora manifestarse.
Que esta semana nos infundamos con la fuerza de la sabiduría interior, que miremos con amor nuestros pasos recorridos, hayan sido buenos, malos o inocuos. Miremos atrás y perdonémonos de aquello que hoy, con ojos más sabios, no hubiéramos hecho. Reconozcamos a Di-s como el orquestador de todos nuestros eventos, sólo así abriremos el espacio hacia la sanación interior, porque nada hubiera ocurrido si no hubiera sido permitido por Él y ni tú serías lo que eres hoy si no hubieses vivido lo que viviste.
Recuerda todo, pero recuérdalo con compasión (con Jesed), sólo así el guerrero alcanzará la paz.
Shabbat Shalom

