Tiempo de lectura: 5 minutos – Kabbalah: Intermedio
En la Parashá Metzorá de esta semana llama la atención el comportamiento y efectos que esta enigmática enfermedad bíblica, mal llamada lepra, pudiera llegar a tener.
Metzorá (מצורע), era una enfermedad provocada como consecuencia de una desconexión espiritual con el Creador, en particular como consecuencia de hablar mal o difamar a nuestro prójimo. Esto lo aprendemos ya que los sabios han enseñado que la palabra Metzorá (מצורע) se puede reescribir como Motzí Rá (מוציא רע) que significaría esparcir el mal a través de la mala lengua.
Sin embargo, sería válido preguntarnos ¿Por qué la enfermedad no se declaraba únicamente en la persona que hacía la transgresión, sino que primero iniciaba en la casa donde él y seguramente otras personas vivían? ¿Por qué todos los habitantes de esa casa debían sufrir las consecuencias de esta enfermedad?
Un aspecto que puede cobrar sentido tras estas interrogantes es que la semilla que dio origen a esta transgresión fue sembrada en el hogar. Una persona difícilmente hablará mal o difamará a alguien si en su hogar creció bajo los valores más elevados que son el respeto y amor por el prójimo. Bajo esa perspectiva una casa contaminada con Metzorá es un llamado de atención para entender que la oscuridad de esta enfermedad es tanto para quien usa mal su lengua como para quienes en ese hogar contribuyeron regando esa semilla de desconexión.
Lo anterior lo podemos confirmar adentrándonos en los secretos de los textos de esta Parashá.
Lo primero que vale la pena notar, como dato curioso, es que la Torá dedica bastante contenido en la explicación de esta enfermedad espiritual mas sin embargo, la palabra “Leproso” (המצרע) es utilizada una única vez en todo el Pentateuco (En el versículo 2 de la Parashá Metzorá). Consideremos que cuando una palabra en la Torá tiene exclusividad o, a la inversa, está repetida con mucha frecuencia en los textos, sugiere que dicha palabra contiene luz oculta por ser revelada. Vale la pena entonces hacer doble click en esta palabra.
Primero que nada, si reordenamos las letras de la palabra “Leproso” (המצרע) vemos que se forma una nueva palabra que tiene la misma condición de exclusividad que la original, la palabra “La lezna” (המרצע) que hace su aparición en la Parashá Ree en el contexto cuando el dueño de un esclavo le perfora la oreja con la lezna para confirmar su condición de esclavo perpetuo.
Lo anterior es bastante significativo si entendemos al esclavo como aquella persona (hijos, esposo, esposa, etc.) que habita para siempre en un hogar haciéndose esclavo permanente de las palabras de quienes ahí habitan. En ese sentido la lezna es la palabra punzante que perfora el oído del esclavo quien, por habitar en ese hogar, heredará la misma conciencia de quienes ahí viven. Es decir, si el oído del esclavo es perforado continuamente de palabras buenas, entonces éste se comportará igual, hablando sólo palabras buenas. A la inversa se cumple lo mismo.
No deja de sorprender que en esta Parashá “Ree”, donde aparece la palabra “la lezna”, si bien inicia con el acto de observar/mirar (de hecho “Ree” significar mira), realmente está ocultando un código relacionado al acto de hablar y no de mirar. Si leemos el Pasuk de forma literal dice:
ראה אנכי נתן לפניכם היום ברכה וקללה
“Mira que estoy poniendo delante de ustedes tanto una bendición como una maldición.”
Sin embargo, la palabra en hebreo “Mira” Ree (ראה) tiene gematría 206, mismo valor gemátrico que la palabra “palabra” Davar (דבר).
MIRA – REE – ראה
| ה | א | ר |
| 5 | 1 | 200 |
TOTAL: 206
PALABRA – DABAR – דבר
| ר | ב | ד |
| 200 | 2 | 4 |
TOTAL: 206
Entonces, al tener el mismo peso gemátrico podemos reemplazar “MIRA” por “PALABRA” quedando así:
“Palabra” estoy poniendo delante de ustedes, tanto una bendición como una maldición
Una frase totalmente reveladora bajo el contexto de esta enseñanza y que confirma como una palabra puede ser una maldición o una bendición tanto para quien la dice como para quienes las escuchan.
De lo anterior podemos aprender que la lepra o Tzaarat iniciaba en la casa como una señal de que no sólo el que hizo lashón hará está impuro, sino que posiblemente ha vuelto esclavos permanentes a los habitantes de la casa por su forma de actuar.
La misma palabra Metzorá (מצורע) nuevamente nos ayuda a confirmar la idea anterior a través de un mensaje sorprendente que se nos es revelado en la parte Sod (secreta) de su expresión como milui yud.
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Leproso |
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| Palabra Original | ע | ר | צ | מ | ה |
| Milui Yud | עין | ריש | צדי | מם | הי |
| Parte Sod del milui | ין | יש | די | ם | י |
| Gematría parte Sod | 60 | 310 | 14 | 40 | 10 |
| TOTAL: | 434 | ||||
El valor gemátrico total de la parte Sod del milui Yud en la palabra “leproso” es 434 y si bien hay más de 10 palabras en la Torá que tienen esta misma gematría, son sólo 3 las que tienen la condición particular de ser las más repetidas a través de todo el texto sagrado. Esto significa que la energía de este valor gemátrico está concentrado mayoritariamente en estas 3 palabras y como tal hay algo que ellas nos pueden enseñar.
Estas palabras son “En tu casa” (בביתך), “Da a luz” (תלד) y “El juicio” (המשפט), conformando la sorprendente frase “En tu casa da a luz el juicio”.
De todo lo anterior aprendemos la importancia de no hablar mal ni difamar a nadie, no tan sólo por el daño espiritual que nos causamos a nosotros mismos, sino que aún más grave por el daño que causamos a nuestro hogar y a nuestra familia, exponiendo a quienes más amamos a ser leprosos.
Que el Eterno nos de la fuerza espiritual para siempre mirar el bien en los demás y nunca hablar mal de nadie. Sólo así estaremos acercando a este mundo a la tan ansiada redención.
Shabat Shalom
