En las dos ultimas porciones de la Tora, Dios ha dedicado tiempo en hablar acerca de la Lepra. Cómo reconocerla, donde se manifiesta y cómo curarla.
Sabemos que la Lepra era una enfermedad producida por desconexiones espirituales, especialmente en aquellas desconexiones producidas por hacer mal uso de nuestra lengua.
La palabra Motzrá significa leproso, que tiene las mismas letras hebreas que las palabras Motzi Ra que significa hablar mal (difamar). De esto aprendemos que muchas de nuestras enfermedades, incluso hoy, provienen de desconexiones espirituales provenientes de nuestro mal comportamiento con el prójimo, como lo es hablar mal o difamar a alguien.
Los kabbalistas saben que somos socios co-creadores con Dios, es decir, tenemos el poder de crear cosas en este plano físico, tal como Dios creó todo en el Universo.
Pero, ¿qué podemos crear?
Sin duda, las personas tenemos muchísimas formas de expresión creativa, sin embargo, si reducimos la definición a lo que podemos crear dentro del género humano, esto se reduce a, principalmente, dos cosas:
- podemos crear a un ser humano (Gracias al poder de la procreación entre un hombre y una mujer.
- Podemos crear (transformar) a una persona a partir de lo que hablamos de ella
Ambas formas de creación son las armas espirituales más poderosas con la que la humanidad fue dotada ya que así como con ambas podemos crear, también podemos acabar con una vida (ya sea asesinándola o difamándola). Es por esa razón que las diferentes tradiciones religiosas o espirituales ubican a la sexualidad en un punto tan controversial y que a llevado a que se haya tergiversado el sexo como algo tabú, de índole moral y no de índole espiritual.
Así mismo, el habla también ha sido algo que las diferentes tradiciones han puesto en un lugar especial, tanto así que en las principales religiones se ha dado especial importancia en temas como la confesión, que no es otra cosa que declarar (hablar) de las transgresiones como forma de sanación espiritual.
Para la Kabbalaa, tanto el órgano reproductor masculino como la lengua, están ubicados en la misma sefirá del árbol de la vida (cumplen la misma función espiritual).
Conocidas son las historias de genios que durante sus infancias fueron tratados por sus amigos, compañeros y profesores como tontos o retrasados, pero han tenido la suerte de tener una madre o alguien que les ha puesto un escudo a dichas difamaciones y los han transformado, sólo con amor y el poder de palabras de ánimo y aliento, en los genios que estaban destinados a ser.
Para los kabbalistas la boca es hermafrodita, pues no necesita de nadie para crear en el entorno una realidad llena de luz o de oscuridad. Así, la lepra se manifestaba cada vez que una realidad oscura era manifestada.
¿La solución?
Recluirnos 7 días, que kabbalisticamente hace referencia a alejarse de las emociones nocivas (purificar las 7 zefirot emocionales). Luego había que ir al kohen (sacerdote), el cual está en representación de nuestro ser más elevado (zefirá de Jesed) alcanzando así una conciencia más elevada y que permita el proceso de Teshuvá (arrepentimiento). Finalmente el proceso de los “sacrificios” que está en relación a sacrificar al Ego y destruir la negatividad provocada por nuestras desconexiones.
La enseñanza más profunda de estas porciones es que debemos evitar crear realidades poco luminosas con nuestro hablar. Aún cuando vemos en el mundo y nuestro alrededor tanta injusticia, tantas personas actuando mal, tantas personas que hacen y actúan totalmente opuesta a mis pensamientos, que queremos decir a gritos lo equivocadas que están. Aun así debemos ser sabios.
No permitamos que las personas nos lleven a su tormenta, mejor atraigámosla a nuestra paz.
Pensemos antes de hablar, si lo que voy a decir puede herir, avergonzar, degradar la reputación o menoscabar la dignidad del otro, mejor callar, nuestra verdad no vale la pena en comparación al daño que provocamos y nos provocamos.
Seamos selectivos en nuestras palabras y batallas, tener paz es siempre mejor que tener la razón. Que nuestra boca solo emita bendiciones, buenos deseos e intenciones, de ese modo aseguramos crear una realidad santa, plena y llena del potencial de la redención.
Shabbat Shalom.
