Todos somos Uno es el «lema» o «estandarte» de esta página. Pero, de dónde surge esta idea y visión extravagante del mundo?.
La respuesta es simple: Esto ha sido gritado y proclamado desde siempre por diferentes culturas, tradiciones, religiones, líneas filosóficas, espirituales y hasta ya en nuestra era por la misma ciencia.
Pues sí, nuestros antepasados ya lo sabían y hoy la ciencia cada vez más lo ha demostrado en diferentes experimentos que nos han llevado al límite de las discusiones científicas, filosóficas y religiosas.
Las antiguas tradiciones nos enseñaron:
– Los Vedas hablaban de un campo “unificado de pura conciencia” que impregna toda la creación (www.vedicknoeledge.com)
– El Tao está descrito como algo perfecto “un inmenso espacio en el que nada falta y nada sobra” donde la dualidad no existe porque nada está separado y nada está excluido (Libro del Hsin-Hsin Ming)
– Los Sutras Budistas indican en sus textos: “En la lejana morada celestial del gran dios Indra, hay una maravillosa red que ha sido colgada por algún astuto artesano de tal forma que se extienda infinitamente en todas direcciones” (Hua YenBuddhism: The Jewel Net of Indra)
– Los indios Hopi cuentan que el ciclo actual de nuestro mundo comenzó hace mucho tiempo, cuando la abuela araña emergió del vacío y lo primero que hizo fue tejer una gigantesca red que conecta todas las cosas y a través de ella creó un lugar en el que sus hijos pudieran vivir.
– En la mitología Griega el éter era considerado como la sustancia que unía todas las cosas, lo describían como el aire que respiraban los dioses. Pitágoras y Aristóteles lo identificaban como el quinto elemento del que todo podía ser creado por que era le esencia de todo.
– Uno de los símbolos del Budismo “El nudo Eterno Tibetano” representa, entre otras cosas, como todo está conectado (http://www.ancient-symbols.com/spanish/buddhist-symbols.html)
– Entre nuestras más importantes religiones de la actualidad hay una frase común denominador que resume de una buena forma el mensaje central que desean transmitir: «amar a los demás como a ti mismo». Sin duda un mensaje subyacente de unidad y «conexión» muchas veces pasado por alto.
Esto por mencionar sólo algunas referencias de lo enseñado (en palabras y lenguaje de los antiguos).
Ahora, por espeluznante que pueda parecer, en nuestro lenguaje científico también llegamos a las mismas conclusiones que hace años, siglos o incluso milenios atrás.
Nuestros científicos nos enseñan hoy:
– Los físicos cuánticos han definido como una «rareza cuántica» lo que se conoce como «entrelazamiento cuántico» donde dos partículas subatómicas pueden estar «conectadas» afectándose entre ellas de forma instantánea e independiente de la distancia que medie entre ellas.
– Científicos han bautizado como «ADN fantasma» al experimento que llevó a concluir que el ADN humano afecta a fotones de luz, dispuestos en ambiente de laboratorio, sin hasta ahora entender qué y cómo los afecta (incluso los fotones permanecen afectados aún cuando el ADN fue extraído del laboratorio). ADN y partículas de luz «conectadas» de forma invisible.
– Otro experimento concluyó que el ADN extraído de una persona se ve afectado por las emociones de ésta (el ADN se extiende o contrae) aún cuando la persona esté separada por muchos kilómetros de distancia de la muestra de ADN (y el efecto es instantáneo igual que el primer ejemplo). Nuevamente una «conexión» sutil e invisible.
Esto sólo por mencionar algunos experimentos.
En conclusión, ¿De dónde saco esta idea extravagante de unicidad?
Porque aún separados geográficamente, distanciados temporalmente y utilizando recursos diferentes, toda la humanidad lo dice y proclama a gritos!.
Porque todos somos Uno!
