El ratón siempre termina volviendo al queso.
Los kabbalistas enseñan que la Tora dista mucho de ser un libro de historia o una novela mal contada de eventos de historias extrañas, muchas de ellas contradictorias e inentendibles. Más bien la Tora es el relato de la evolución de nuestra alma y es un manual de instrucción que nos revela (de forma abstracta) las claves para que alcancemos el máximo potencial y evolución espiritual en este mundo. También los kabbalistas enseñan que cada historia de la Biblia no ocurre en el pasado sino que es una historia actual y vigente de nuestra existencia.
Con el tiempo esto lo he comprobado, y en particular lo pude evidenciar hoy con el relato de la Torá de esta semana, que probablemente hemos leído o al menos escuchado más de una vez. El relato de las 10 plagas de Egipto.
La lectura literal de este relato nos habla de eventos bastante épicos del pueblo de Israel. Moisés enfrentando cara a cara al faraón, amenazandolo y luego castigándolo una y otra vez con plagas con el fin de que liberara al pueblo esclavizado. Pero descodificando este relato, vemos que la historia nos da algo más de significados y se traslada nada más y nada menos que al 8/01/2021, sólo debemos mirar las cosas desde otra perspectiva.
Egipto en realidad no es una nación, es nuestro cuerpo y/o mundo físico. El faraón no es una persona, es nuestro ego. E Israel no es un pueblo oprimido sino que es nuestra alma esclavizada en el cuerpo o mundo. Con esta nueva mirada volvamos al relato, en particular a una parte de la historia que es cuando el faraón se enfrenta una y otra vez a Moisés y su hermano Aharon. Primero Moisés transforma su bastón en serpiente. ¿qué hace el faraón?
Le pide a sus hechiceros que hagan lo mismo y lo logran, quitándole credibilidad al poder de Dios y además resistiéndose a liberar a Israel. Luego Moisés declara las primeras 3 plagas. ¿qué hace el faraón?.
Le pide a sus hechiceros que repliquen lo mismo de cada plaga, y lo logran, quitándole credibilidad al poder de Dios y resistiéndose a liberar a Israel.
La cuarta plaga no pudo se replicada por los hechiceros, pero ni aún así el faraón quiso doblegarse y liberar al pueblo argumentando que esa plaga era solo un efecto natural y no divino.
Más adelante el faraón engaña a Moisés diciéndole que liberará al pueblo, pero a último momento se endurece y los deja esclavizados. Hasta que tan sólo con la décima plaga (la muerte de su primogénito) cede y libera a Israel.
¿Qué comportamiento y actitud vemos aquí?
La terquedad del faraón, la actitud auto destructiva de resistirse a liberar a Israel aún ante el sufrimiento de su propio pueblo ante las plagas. La tozudez del faraón y la incapacidad de hacer lo que debía buscando minimizar o quitando credibilidad al poder de Dios. La incapacidad de ver lo divino y aferrándose a los efectos naturales.
Pero, ¿podemos ver esto mismo hoy a la luz de las fiestas clandestinas, la irresponsabilidad y el descriterio que nos están llevando a un inminente rebrote?
Egipto es nuestro mundo hoy, oprimido por las limitaciones de lo físico, especialmente oprimido por cosas terribles como el coronavirus.
El faraón es nuestro ego que no quiere entender las señales divinas y busca teorías conspirativas, se esfuerza por minimizar los efectos del virus, la incredulidad de los efectos y posibilidad e propagación de este.
Moisés (que representa a Israel, el alma) le trata de hacer ver que la fuerza de Dios es superior, que el camino no es vivir atrapado en Egipto (que representa los placeres mundanos, la inmediatez, lo material, etc.), pero el faraón prefiere mantener al alma atada a Egipto una y otra vez.
Esta es nuestra historia, la de cada uno.
Te dicen no salgas y sales, te dicen evita las multitudes y los malls están llenos, te dicen no hagas fiestas y aparecen fiestas clandestinas por todos lados.
Es nuestro ego (faraón) resistiéndose una y otra vez a Moisés (alma). Aún ante el sufrimiento de su propio pueblo, al ego no le importa nada, te convence de que a ti no te pasará nada, invoca a sus hechiceros para convencerte de que no hay tanto riesgo, que Dios no es tan poderoso.
Moisés (alma) activa 10 plagas (quédate quieto, vuelve a lo básico, valora la familia, restaura tu conexión con Dios, confía que este periodo es para bien y nos servirá para recapacitar, etc.) , pero el faraón (ego) se resiste, no quiere, te auto engaña, te hace creer en conspiraciones, te dice que vivir una fiesta es mejor, que da lo mismo salir enfermo y contagiar al resto.
Pero esto es una realidad más cotidiana aún. Te dicen no comas dulces en exceso y la obesidad es también una pandemia, te dicen no pruebes droga y en la siguiente fiesta te hundiste en el placer de la cocaina, te dicen se fiel, pero por alguna razón buscas placeres con otras mujeres, así un laaaargo etc.
Somos una humanidad como ratones detrás del queso, que sabiendo que detrás de el está la trampa, volvemos una y otra vez al queso aunque eso nos lleve a la muerte.
A Israel le tomó 40 años liberarse de Egipto en un proceso paulatino de transformación (aunque muchos israelitas decidieron volver a ser esclavos a Egipto). Que Dios nos de la fuera y voluntad de liberarnos y no dejar que el faraón ni sus hechiceros gobiernen nuestra alma volviéndonos unos ratones detrás del queso.
Shabat shalom.
