Quería compartir este Shabbat una reflexión sobre un concepto que a veces no le damos la profundidad real que tiene. Es el concepto de arrepentimiento.
La razón por la que quiero reflexionar acerca de este concepto, es porque según la tradición de la Kabbalah, en estas fechas estamos pasando por eventos cósmicos que justamente propician que se muevan este tipo de energías (explicar estos eventos cósmicos es largo y algo complejo, pero por ahora lo que quiero es compartir una reflexión de lo que denominamos energía de arrepentimiento).
Si bien, entendemos cómo arrepentimiento a la acción de pensar en que algo hice de una manera y en realidad debí hacerla de otra, esa sería solo una parte de lo que realmente es el verdadero arrepentimiento.
En hebreo no existe la palabra arrepentimiento así como tal. La palabra que se utiliza en los textos Sagrados es “Teshuvá”, que se traduce como “retornar”. Porque?
Uno de mis maestros decía: si me pisas un pie y me dices que lo sientes, no hará que el dolor al pie se me vaya.
El quería decir que no basta el acto de pensar en que lo que hice no está correcto, más que eso, debo actuar para restaurar o recuperar o remediar dicha situación.
“Retornar” es volver al comienzo con todo el aprendizaje que ese retorno conllevó.
Teshuvá es activar nuestra alma moviendo energías de restauración y retorno, pero ¿qué energías son esas?
La energía del perdón
La energía de la humildad
La energía de voluntad
La energía de la fortaleza
Etc.
Cuan difícil es muchas veces pedir perdón y más aún perdonar. Cuan humilde hay que ser para poder ir con quien le cause daño y decirle que reconoces tu error. Cuanta voluntad hay que tener para salir de nuestro estado de confort y enfrentar una situación incómoda de la que hoy me arrepiento. Cuan fuerte hay que ser para atreverme a reconocer y a pedir perdón.
El verdadero arrepentimiento, Teshuvá, cambia vidas, rompe cadenas, lazos energéticos de años, dolores del alma.
Cuando Dios nos insta a arrepentirnos nos pide hacer todo ese trabajo y no solo a dirigirnos a El y decirle; me arrepiento.
La energía de estas dos semanas que vienen nos ayuda a conectar con esta fuerza de la Teshuvá más que en todo el resto del año. Quizás sea el momento adecuado de repasar nuestra vida y darnos un “reset” de aquellas situaciones de las que no nos sentimos orgullosos haciendo una verdadera Teshuvá.
Shabbat shalom, los quiero con todo mi yo!
