Rebrotes de coronavirus, nuevas cepas más agresivas, ¿Estamos enfrente de un revés que nos pueda hacer perder esta dura batalla contras el COVID-19?
Es interesante ver cómo los eventos espirituales se condicen con las cosas físicas. De hecho, los Kabbalistas siempre han dicho que todo ocurre primero en los mundos espirituales (mundos de las causas) y luego se materializan en nuestro mundo físico (mundos de los efectos).
Sin el ánimo de fanfarronear, cuando predije un cambio o hito importante en la cronología de esta historia del coronavirus (cercano al 11/12/2020 – ver reflexiones anteriores), estaba seguro que dicho hito tenía que suceder, no porque sea un profeta, sino porque simplemente estuve atento a la jugada espiritual aplicando las enseñanzas que los antiguos sabios y maestros han heredado a la humanidad. Así entonces, tal como la fecha 11/03/2020 quedó grabada como el día en que la OMS declaró al coronavirus cómo pandemia, así también la fecha 8/12/2020 quedó registrada como el día en que la primera persona en el mundo recibe la vacuna contra el virus (40 semanas después).
Pero pareciera que todo se comienza a volver negro, porque vemos cómo se detectan rebrotes y nuevas cepas que al parecer son más agresivas y nuevamente hacen temblar nuestras esperanzas de ganar la batalla.
Sin embargo, si de nuevo estamos atentos a la jugada, las cosas se pueden ver algo diferentes.
Una de las primeras enseñanzas que recuerdo de uno de mis maestros de Kabbalah fue: “Así como en la noche el momento de mayor oscuridad es justo antes de que comience el amanecer, así también la luz del Creador se revela justo después de los momentos de mayor oscuridad en nuestras vidas, solo debemos ser fuertes, pacientes y tener fe que esa luz llegará”.
Pero, ¿por que es así?
Porque Dios quiere que revelemos la mayor cantidad de luz y la forma dificil de hacerlo, es haciendo que nos sometamos a momentos de oscuridad.
Dios creó una fuerza que constantemente nos desafía para depurar y reforzar nuestra fe en El. Esta fuerza nos hace pensar que todo está mal, que no soy capaz, que todo está perdido, que Dios se ha olvidado de nosotros. Sí, esta fuerza aunque no lo creamos, es una fuerza ayudadora, es nuestro sparring con el que debemos enfrentarnos a diario con el único fin de revelar la luz de nuestra alma y así alcanzar afinidad con la fuerza del Creador obteniendo lo que llaman el cielo acá en la tierra.
Este sparring hará lo imposible, tal cual, lo imposible por dejarte en la mayor oscuridad posible, porque como buen sparring, quiere que aprendas del sufrimiento, del sudor, del rigor. Este sparring sabe perfectamente que detrás del momento de mayor oscuridad se encuentra disponible la mayor cantidad de luz (mientras más oscuridad hay más luz por revelar).
Tampoco es coincidencia que astrológicamente estemos siendo regidos por la constelación de Capricornio e influenciados por la energía de Saturno, energías propicias para sembrar la semilla de la duda y la falta de fe en nuestras vidas (aspecto negativo de la energía de esta constelación).
En mi opinión, estos son los últimos pataleos de nuestro sparring y es justo ahora en donde debemos mantenernos confiados en que lo que pronto se viene es el alba, la luz y la tan ansiada erradicación de este virus.
Si estamos atentos a la jugada espiritual deberíamos estar alegres, confiados, esperanzados, emocionados y agradecidos por todo lo vivido. Y nuestros pensamientos en vez de estar abarrotados de dudas deberían estar preparando el epílogo de esta historia respecto a cómo debemos ser de hoy en adelante cómo humanidad, de ver el potencial de los seres humanos cuando se trata de subsistir, de ver lo resiliente de la humanidad ante los desafíos, de ver que unidos podemos acabar no solo con las pandemias biológicas sino que también con las pandemias sociales.
Que la luz sea revelada y elevemos nuestros estados de conciencia para alcanzar pronto el cielo acá en la tierra.
Shabbat shalom.
