Se nos enseña que todo lo que nos ocurre en la vida proviene de 3 causas diferentes:
- alguna causa natural
- Otra persona lo causó
- Lo causé yo mismo
Esto funciona para lo que consideramos bueno y también para lo que consideramos desafortunado para nuestra vida.
Lo importante aquí, y es lo que quiero compartir este día de Shabbat, es que cualquiera sea la causa, siempre lo ocurrido fue supervisado por el Creador.
Hay una forma muy linda y profunda de entender esto, sobre todo cuando en nuestra vida nos ocurren eventos desafortunados.
Un cochero azota con sus riendas a los caballos con el fin de que la carroza vaya en la dirección que el cochero quiere.
¿Para los caballos los causantes del sufrimiento son la riendas o el cochero?
Los caballos, al ser animales, no comprenden que es el cochero la causa del sufrimiento, sino que piensan que son las riendas que se azotan sobre sus cuerpos las causantes de todo.
Pues los humanos casi siempre actuamos como los caballos; culpamos a nuestro jefe, al que nos engaña, al que nos estafa, al que nos deja, al que nos hiere, al que nos cría, al que nos presiona, al que nos limita, al que… al que… al que… etc etc etc.
Pero no nos damos cuenta que todas esas personas solo son las riendas azotando nuestra vida. No logramos divisar al cochero que nos está realmente golpeando para que no nos desabarranquemos.
Si fuéramos caballos ¿sería lógico que nos volteáramos contra las riendas y las mordiéramos para romperlas en mil pedazos?, ¿no sería absurdo?
Todo, absolutamente todo está minuciosamente supervisado por el Creador. Y todo, absolutamente todo es para nuestro bien eterno. Es por eso, que todas las religiones y líneas espirituales dan importancia a la palabra FE, aunque desafortunadamente esta palabra se ha tergiversado pensando en que debo aceptar los sufrimientos por FE.
Supervisión divina no es aceptar el sufrimiento, significa transmutar el sufrimiento entendiendo que estamos siendo guiados por la mano del cochero y quizá, si nos esforzamos por entender que quiere el cochero, antes de que nos azote, entonces el sufrimiento desaparecerá ya que no será necesario el azote.
Es inútil culpar o sufrir preguntarnos porque los padres son como son, o porque mi jefe actúa de forma déspota o porque mi sueldo es tan bajo o porque mi esposo es como es o porque se me quemó la casa o porque tome tal o cual decisión que me trajo un sufrimiento, etc. Todas esas preguntas son de caballos mordiendo las riendas tratando de destruirlas.
Acaso Dios no estuvo junto a ti en el momento exacto en que te despidieron del trabajo?, incluso acaso Dios no estuvo íntimamente parado a tu lado justo en el momento en que estabas haciendo algo malo?… si!, porque Dios está supervisando todo!… incluso tus transgresiones y El te ha acompañado justo en el momento en que las estabas realizado.
La supervisión divina nos pasa de víctimas a responsables, a tomar control de nuestras vidas. La verdadera fe no es de resignación. La verdadera fe es mucho más simple y pura. La fe simple y pura es entender que ABSOLUTAMENTE TODO ES PARA NUESTRO BIEN ETERNO.
Shabbat shalom
