¿Cómo pudo haber fallado el plan?
Viéndonos hoy como humanidad, donde pareciera que todo fuera caos, egoísmo y desconexión con el Creador, es natural que nos hagamos la pregunta; ¿Acaso el plan de Di-s falló?
Hoy en la lectura de la Parashá de Noaj, se nos hace ver un supuesto arrepentimiento del Creador y un establecimiento de un nuevo orden a partir de los hijos de Noaj, un orden donde “esta vez” sí todo funcionaría. Sin embargo, más de 5 mil años después, aparentemente nada ha mejorado mucho.
Pero el enfoque que invito a reflexionar no es ver los eventos de la Torá cronológicamente separados, sino más bien verlos contenidos o solapados unos de otros.
Y es que desde una mirada mística sabemos que la Torá es un mapa metafísico de nuestra evolución como humanidad. Donde como un fractal, nuestra evolución está contenida recursivamente una y otra vez en los 5 libros del Pentateuco. Es decir, así como una semilla de manzana contiene a la manzana en su totalidad, así también todo está contenido desde la primera letra Bet de la palabra Bereshit, como también lo está todo contenido en la misma palabra Bereshit, y así también todo está contenido en el libro de Bereshit para finalmente estar todo contenido en la Torá.
Es importante este concepto porque a partir de esta idea podríamos plantear que, el caos que predominó antes del diluvio no fue más que un estado evolutivo primigenio e inmaduro de nuestra conciencia, estado que continuamos forjando y trabajando hasta nuestros días y que si no nos esforzamos, correremos el riesgo de un nuevo diluvio (cortocircuito espiritual).
Esta idea la podemos corroborar asombrosamente a partir de los eventos que estamos viviendo en estos días. Dice en el tercer Pasuk de la Parashá de Noaj:
Bereshit – Noaj 6 – 11
“El mundo era corrupto ante Dios, y la tierra estaba colmada de violencia.”
(Leído de derecha a izquierda sería)
חמס |
הארץ |
ותמלא |
האלהים |
לפני |
הארץ |
ותשחת |
Algunas traducciones utilizan la palabra violencia, otras la palabra crimen, pero el hecho concreto es que en el hebreo original la palabra utilizada para reflejar este estado de desconexión con el Creador es חמס (Hamás).
La Parashá Noaj, hoy más vigente que nunca, no nos habla de países, religiones, conflictos limítrofes o políticos ni de buenos ni malos, sino más bien nos está reflejando a nosotros mismos de forma individual y nos invita a reflexionar de cómo, cada uno de nosotros, podemos erradicar este estado de conciencia desconectado del Creador llamado Hamás חמס.
Pero la Torá no sólo se limita a reflejarnos lo que somos sino que además siempre nos regala la fórmula para que podamos alcanzar nuestra corrección. Como sabemos, la nueva humanidad post diluviana fue responsabilidad de los tres hijos de Noaj (Shem, Jafet y Cam). Nos enseñan los sabios que los hijos de Noaj refieren a nuestros 3 niveles de alma (Neshamá, Ruaj y Nefesh), siendo Shem quien se asocia a la Neshamá, Jafet al Ruaj y Cam a Nefesh, este último relacionado a nuestro mundo más denso, la materia, nuestro torrente sanguíneo, en definitiva, a nuestro estado de conciencia más bajo, el estado de conciencia de Hamás.
De esta asociación que nos enseñaron los sabios podemos revelar un secreto aún más profundo, relacionado a una de las palabras más enigmáticas de la Torá, la palabra “Abominación” (palabra que aparece en esta forma 11 veces dentro de la Torá. Ya he hablado del número 11 en otras reflexiones por lo que no es algo que incluiré en esta). Si bien esta palabra no aparece directamente en la Parashá Noaj, sí se encuentra oculta en el segundo Pasuk al sumar las gematrías de los 3 nombres de los hijos de Noaj:
Bereshit – Noaj 6 – 10
“Nóaj engendró tres hijos: Shem, Cam y Iéfet.”
יפת |
ואת |
חם |
את |
שם |
את |
בנים |
שלשה |
נח |
ויולד |
| 490 | 407 | 48 | 401 | 340 | 401 | 102 | 635 | 58 | 56 |
| Jafet | y con | Jam | ** | Shem | ** | Hijos | a tres | Noé | engendró |
490 + 48 + 340 = 878 –> (תועבת) / Toebah que significa Abominación
¿Pero cómo los nombres de quienes tienen la responsabilidad de un nuevo mundo pueden estar, de forma combinada, asociados a una palabra tan potente como ésta?
El secreto radica nuevamente en nuestro estado de conciencia. Cuando nos apegamos a este mundo físico, cuando nos hacemos de ídolos continuamente y nos aferramos a todas las cosas materiales, replegando la luz proveniente de los niveles de alma superior, estamos haciendo de este mundo, un mundo colmado de Hamás (חמס). Pero si nuestro esfuerzo se centra en revelar la luz de nuestra alma manteniendo bajo control nuestro Nefesh (Cam), entonces podemos alcanzar la recompensa de los mundos superiores.
Esto lo aprendemos ya que, si eliminamos de la suma anterior el nombre de Cam, obtendremos el número 830, número que también lo vemos revelado en la palabra (יששכר) Isacar, nombre de una de las 12 Tribus de Israel, que significa “Recompenzado”.
La historia del diluvio no puede estar más presente hoy en nuestros días, enfrentándonos a nosotros mismos y cuestionándonos respecto a que tanto hemos evolucionado como humanidad desde que fuimos creados.
Que el Eterno nos de la fuerza para eliminar a nuestro Hamás de nuestras vidas, también nos de la voluntad para apartarnos de nuestro instinto más animal y así revelar la luz más elevada de nuestra alma, así tener la recompensa de traer pronto a Meshiaj a nuestro mundo.
