Bueno o espiritual
Esta reflexión está basada en algunos conceptos básicos que se enseñan en las primeras clases de Kabbalah.
Se requiere de apertura de mente y dejar el ego de lado para recibir el mensaje profundo detrás de esta reflexión.
La reflexión parte de la pregunta ¿Ser bueno me hace una persona espiritual?. Y la pregunta que viene enseguida es; si ser bueno y espiritual son cosas diferentes, ¿acaso debería buscar la espiritualidad?, ¿por qué?.
Quizás la palabra espiritual se ha ido distorsionando en el tiempo porque hoy una persona que hace yoga o hace mindfulness se podría llamar espiritual, cosa que no está del todo errónea. Lo mismo ocurre con alguien que hace reiki, que al utilizar una técnica de sanación energética podría llamarse espiritual.
Sin embargo, aún cuando dichas prácticas efectivamente conectan con mundos espirituales, eso no significa que la persona esté buscando o alcance la espiritualidad.
Una de las principales diferencias entre ser bueno y ser espiritual es que el primero no necesariamente requiere a Dios en la ecuación, sin embargo en la segunda es una variable imprescindible.
Ser bueno tiene que ver con una conciencia y conducta moral o ética de comportamiento social, de buenas costumbres, educación arraigadas o provenientes incluso de enseñanzas religiosas o simplemente de una enseñanza de valores rectos de una familia que podría ser perfectamente atea.
Sin embargo, ser espiritual está por sobre una conducta moral o ética. Ser espiritual es un estado de acción dinámico que trasciende el comportamiento humano, aunque el resultado de una práctica espiritual sin duda afecta la forma de comportarnos moral y éticamente (No al revés).
Otra diferencia entre bueno y espiritual es el estado activo/pasivo de uno y otro. Puedo ser bueno sentado detrás de mi escritorio, desde ese lugar no le hago daño a nadie, no miento, no envidio, no hago nada que pueda dañar a otros y en ese quehacer puedo o no tener a Dios en la ecuación. Si estoy sentado toda la vida detrás de mi escritorio sin duda seré una persona buena toda la vida, pero aun así no haber conectado jamás con el Creador. Ser bueno se puede desarrollar desde un estado pasivo. Sin embargo, la espiritualidad jamás se puede dar desde un estado pasivo. Por definición ser espiritual se da bajo una dinámica activa de búsqueda y quehacer continuo en este mundo y los mundos superiores.
**** Ser espiritual es la práctica continua de meter los dedos en el enchufe por donde fluye la energía, placer y felicidad infinita del Creador. Aquí el Creador no puede quedar fuera de la ecuación.****
La forma más clara de ver la espiritualidad es descolgándola, desasociándola o separándola de la palabra bondad o ser bueno. Déjenme explicar.
**** La luz infinita del creador no tiene condiciones para ser accedida, siempre está ahí disponible y gratis. Esta luz no tiene que ver con moralidad o ética. La luz de Dios es inmutable e inalterable y otorga placer máximo incondicionalmente.-****
Entonces, para meter los dedos al enchufe de la Luz divina no tengo que ser bueno. Un drogadicto que roba para comprar la droga, en el momento preciso que se inyecta la sustancia en su cuerpo y siente el máximo placer posible, entonces esa persona ha probado la luz del Creador durante el tiempo que dura el placer de la droga en su cuerpo.
Una persona que tiene sexo solo por su propio placer, sin amor y sin una conciencia de compartir, también ha probado la luz del Creador en el momento exacto del orgasmo. Ambos metieron los dedos en el enchufe de la Luz divina.
En ambos casos lo que alcanzaron sólo fue una breve chispa de luz. Una vez terminado el efecto de la droga o una vez finalizado el orgasmo esa luz se apaga y todo vuelve a ser como antes. Nos sumimos nuevamente en nuestra rutina y al poco tiempo voy a querer probar de nuevo de esa luz y el drogadicto consumirá droga más dura y el otro hombre quizás busque experiencias más extremas para tratar de alcanzar inconscientemente más de esa luz. Ambos accedieron a la fuente donde están las posibilidades infinitas que una persona espiritual busca.
Por otro lado están también los brujos, magos, hechiceros (aun los hay en nuestros tiempos), conocedores expertos del enchufe, que también extraen de esta luz divina logrando resultados similares. Solo chispas de luz que luego se transforman en oscuridad. Dicho de otro modo logran conectar con la luz, pero logrando un gran cortocircuito espiritual.
Entonces, ser espiritual es el trabajo de alcanzar la luz divina de forma permanente y duradera, usando una conciencia adecuada. Esto lo puede hacer un kabbalista, un budista, un cristiano o cualquiera que dedique tiempo a este arduo trabajo y que por su puesto reconozca que este enchufe existe y que la fuente de luz también existe.
¿Como se logra?
Metiendo los dedos en el enchufe de la forma correcta para evitar el cortocircuito. Esto es, transformándote a ti mismo en una energía con afinidad a la que vas a acceder. Haciéndonos similares en afinidad a esta fuerza no recibiremos el chispazo ni el corto circuito, todo lo contrario, recibiremos todo el placer de esta luz superior. Por eso la espiritualidad no puede ser pasiva, porque requiere primero de nuestra preparación.
¿Pero que significa transformarnos en energía afín a la luz?
Significa que debemos vibrar a su misma frecuencia, la frecuencia del amor incondicional. El trabajo más difícil que nos pueda tocar hacer.
Esto se logra de dos formas posibles. Una de ellas más fácil que la otra.
La forma más sencilla o menos sacrificada es sintonizando con la luz del Creador en los momentos del año donde esta luz está más disponible y fuerte: Shabbat, Rosh jodesh, Yion Kipur, Jánuca, etc. Todos momentos energéticos sublimes donde podemos acceder mágicamente a la luz poderosa del Creador solo con la conciencia de sintonizar con ella.
La otra forma es más difícil, pero realmente es la forma que da mérito a nuestra misión y es a través de nuestra propia transformación.
Hay que observar cuanto el cuerpo odia los sacrificios, busca siempre la comodidad, estar en la zona de confort es el paraíso para el cuerpo. Sin embargo se requiere de todo lo opuesto para alcanzar la afinidad con la luz. Se requiere de salir de la zona de confort, requiere de sacrificios.
has escuchado frases como: “yo soy así y no voy a cambiar” o “que no vaya a misa no me va a hacer una mejor persona” o “si le doy a cada rato a ese mendigo se va a mal acostumbrar” o “Dios me quiere así tal cual soy” o “es que no tengo tiempo para la espiritualidad” o “es que soy demasiado racional” o “suficientes problemas tengo en mi casa como para ocuparme de los problemas de los demás” o “es el gobierno el que debería resolver los problemas” o “yo vivo de la mejor forma que puedo”, etc. Etc.
La mayoría de las veces que oímos este tipo de frases en nosotros mismos o a los demás, es la voz del ego que se está resistiendo al sacrificio de transformarnos en afines con la luz.
Solo hay que hacer la prueba y ver el dolor que sentirías si de pronto alguien te llamara egoísta. Te aseguro que en una milésima de segundos tu ego se alzaría por sobre su trono y comenzaría inmediatamente a engañarte para convencerte a ti y a él de que no eres egoísta, por que?… porque si llegaras a convencerte de que si lo eres, entonces significaría que tienes que hacer algún sacrificio para ya no ser egoísta y eso al ego (cuerpo) le molesta infinitamente.
Una persona espiritual jamás estará conforme consigo mismo, jamás. Esto es porque una persona espiritual sabe que descubriendo aquello que lo separa de Dios lo llevará a trabajar en su corrección y por ende a la precipitación de la luz que hasta antes estaba bloqueada.
Una persona espiritual escudriña día tras día su interior buscando cosas que corregir. A veces toma años corregir una sola cosa, pero una vez logrado el premio es la luz duradera en su vida.
Una persona espiritual reza, medita, estudia, analiza y busca a cada instante más revelaciones para su corrección.
Pero ¿Cómo puedo saber cuál es la mejor forma de vivir?, ¿cómo saber que cosas debo cambiar y más aun, cómo cambiarlas?
El manual técnico y detallado de cómo vivir y de cómo meter los dedos en el enchufe de luz divina, sin temor a un cortocircuito,es la Torá y la Kabbalah.
Otras tradiciones pueden también tener sus propios manuales, pero les aseguro que todos ellos requieren de la acción continua y dinámica del practicante.
Desafortunadamente, con el tiempo las religiones ha ido distorsionando la traducción de este manual divino y la verdadera clave para lograr la felicidad ha sido reemplazada por dogmas y explicaciones confusas y ligeras, quedando relegado al lado oculto el verdadero mensaje.
Por eso la Kabbalah es tan poderosa, porque es la tecnología que nos ayuda a descifrar los secretos de este manual y revelar todas aquellas cosas que debemos hacer para dejar de ser buenos, sino que transformarnos en seres espirituales. Guerreros que buscan incansablemente la forma correcta de meter los dedos al enchufe recibiendo la luz permanece infinita del Creador.
Concluyo esta reflexión con algo que estoy seguro que a nuestro ego le duele profundamente.
**** No basta con ser bueno para alcanzar a Dios. El camino al paraíso está pavimentado de personas con buenas intenciones. Se requiere ser espiritual para tener el mérito de acceder a la luz del Creador, de otra forma estaremos viviendo siempre solo con chispas de luz temporales ****
Nota: puede que en este momento estés pensando: “bueno mi vida es dulce, tengo trabajo, salud, amor, estabilidad, sustento, una buena posición, muchas bendiciones… entonces quiere decir que no lo he hecho tan mal…
Adivina quien te está hablando…
Si esa luz, que gracias a Dios estás disfrutando, fuera la única que tienes que lograr, entonces tú alma ya hubiera dejado tu cuerpo hace mucho rato. Pero sigues aquí, tal como yo sigo aquí. Hemos venido a este mundo ya muchas veces con la misión de lograr el nivel de luz que estamos llamados a alcanzar.
Que Dios nos permita alcanzar nuestra misión y nos permita traer la redención al mundo hoy y para siempre, Amén!
Shabbat shalom!
