La importancia de escuchar y actuar.
Hay algo muy muy interesante en una de las historias bíblicas más emocionantes de la Torá. Se trata de la parte del relato bíblico donde los israelitas arrancan de los egipcios y ocurren toda una cadena de milagros cinematográficos sin precedentes hasta la entrega de los tan afamados 10 mandamientos.
Lo interesante o a lo menos curioso de esta lectura, radica en el nombre de esta porción bíblica (por si no sabían, la Torá está dividida en porciones y cada porción tiene un nombre significativo y por lo general dicho nombre es usado en la primera frase de la porción.). Esta porción, donde el pueblo ya ha alcanzado la libertad y Moisés se prepara para ir a recibir los 10 mandamientos se llama “Ytró”. Ytró es el suegro de Moisés, un personaje muy especial porque es considerado uno de los hechiceros y místico de las artes oscuras más grande de la historia.
Yitró sirvió al faraón por muchos años y de hecho estuvo trabajando para intentar convencer al faraón de que las 10 plagas no eran milagros sino que efectos de la naturaleza.
¿Cómo es que el nombre de esta porción se llame Ytró en vez de llamarse “mandamientos” o “Moisés” o algo que haga referencia a algo tan importante como la entrega de las tablas de la ley a la humanidad?
La respuesta que dan algunos sabios a este aparente sin sentido está en lo qué Ytró hizo cuando supo de todos los eventos ocurridos en el Mar Rojo mientras los israelitas arrancaban de los egipcios. La porción bíblica inicia diciendo; “y oyó Ytro…”. Ytró supo de la apertura del Mar rojo y no fue capaz de seguir haciendo vista gorda a la grandeza de Dios. Fue en ese momento en que Ytró viaja hasta donde su yerno (Moisés) para reconocer a Dios como el verdadero Dios de Israel y abandonar la idolatría de Egipto.
Los Kabbalistas nos enseñan que lo que hizo Ytró es por lejos lo más relevante de la porción; “y oyó Ytro”. Que simple… escuchar, pero tan profundo que amerita iniciar así esta porción de esa manera.
Los 10 mandamientos son relevantes por ser la guía que Dios nos entregó para conducirnos en el mundo, pero ser una persona idólatra, hechicero y mago negro y haber “escuchado” supera la relevancia del resto de la historia.
Si lo llevamos a nuestra vida personal podemos ver cuantas veces nos dicen de las grandezas y milagros de Dios, pero nosotros no escuchamos. Nos rendimos a la idolatría de las noticias que nos dicen que todo está mal, a la idolatría del miedo por el COVID, a la idolatría de la sexualidad y el libertinaje, etc. Y no escuchamos la grandeza de Dios.
Ytró pasó de la ubicación de mayor oscuridad a reconocer a Dios como el Dios de Israel!… que más merecedor de titular así la porción.
Que Dios abra nuestros corazones, mente y oídos para ser como Ytró en nuestra vida y podamos escuchar y actuar consistentes a las leyes del amor.
Shabbat shalom.
