Tiempo de lectura 3 minutos – Kabbalah: Básico
La fuerza de la manifestación continúa desencadenándose lectura tras lectura del libro de Devarim. Moisés, en esta Parashá (Ekev), mantiene firme su discurso, por ratos repetitivo, respecto a la importancia de recordar lo vivido en el desierto, lo terco y duro que fue el pueblo de Israel ante Di-s y de las consecuencias que traerá ese tipo de comportamiento rebelde.
La tónica de hacer “recordar” al pueblo es evidente, o a la inversa, lo relevante que pareciera “no olvidar” las enseñanzas de los libros precedentes de la Torá es crucial para manifestar en este mundo la luz del Creador.
Y es que cada porción de la Torá no son más que recetas magistrales que nos ayudan a elevar nuestra conciencia y vivir una vida plena y conectados con Di-s y por lo tanto no olvidarlas son la llave de redención.
Ahora bien, en esta Parashá, a través del nombre Ekev, Moisés nos quiere hacer recordar algo muy especial e importante.
Uno de los significados de la palabra Ekev es “talón”, lo que nos lleva ineludiblemente a recordar una de las historias más importantes de la Torá, la historia de la pugna entre Yacob y Esav en el vientre de Rebeca, en el momento del nacimiento. Tal como está escrito en la Parashá Toldot 25:26
“וְאַֽחֲרֵי־כֵ֞ן יָצָ֣א אָחִ֗יו וְיָד֤וֹ אֹחֶ֨זֶת֙ בַּֽעֲ קֵ֣ב עֵשָׂ֔ו וַיִּקְרָ֥א שְׁמ֖וֹ יַֽעֲקֹ֑ב וְיִצְחָ֛ק בֶּן־שִׁשִּׁ֥ים שָׁנָ֖ה בְּלֶ֥דֶת אֹתָֽם”
“Entonces salió su hermano, y su mano agarraba el talón de Esav. [Itzjak] lo llamó Iaakov. Itzjak tenía 60 años de edad cuando [Rivká] los dio a luz.”
¿Cuál es la intención de hacernos recordar esta porción de la historia de nuestros patriarcas?
Esav representa la mala inclinación y Yacob la inclinación al bien. Esav vendió su primogenitura por un plato de lentejas, quizo matar a Yacob varias veces y en general era un hombre despiadado y astuto para aprovecharse de las debilidades de sus oponentes. Su fuerza y determinación al servicio de su propio ego lo mostró desde el momento de su nacimiento cuando desatándose una pugna en el vientre de Rebeca, Esav luchó por ser el primogénito. Yacob no pudo más que asirse de su talón para intentar detenerlo.
Místicamente el talón es aquella parte de nuestro cuerpo que nos hace avanzar, que da soporte a todo nuestro cuerpo manifestado en este plano el talón, en definitiva, es el soporte físico que nos permite caminar y recorrer esta experiencia física a la que estamos llamados a vivir.
Así entonces, sujetar el talón de Esav no es más que la restricción que uno de debe aplicar en este andar para evitar que la conciencia egoísta sea lo primero que se manifieste en este mundo.
Moisés quiere que no olvidemos esto una vez tomada posesión de la Tierra Prometida, donde continuamente debemos preguntarnos ¿Qué conciencia quiero manifestar detrás de cada una de mis acciones?
Al comer un alimento ¿lo hago con la conciencia de Esav o de Yacob?
Al hacer un negocio ¿dejo primero salir la astucia y egoísmo de Esav?
En mi relación de pareja ¿Es Esav quien nace primero y busca provecho de la relación?
Cuando se me presenta la oportunidad de dar tzedaká ¿Esav busca impedirlo?
En el comportamiento cotidiano ¿Quién se ve manifestado Esav o Yacob?
La lista es larga, tan larga como acciones queramos manifestar en este mundo. De ahí la importancia de no olvidar que este reino se trasforma en la Tierra Prometida sólo si sujetas el talón de Esav (restricción) lo más fuerte que puedas.
Shabat SHalom
