Kabbalah: Avanzado – Tiempo: 8 minutos
No ha sido casualidad que las últimas reflexiones hayan resultado categorizadas como nivel kabbalistico “Avanzado”. Si bien en la Torá siempre se pueden encontrar enseñanzas simples que valen la pena conocer, lo que he preferido desarrollar como línea conductora es la explicación de cómo el libro del Génesis (Bereshit), siendo el libro más esotérico de los 5 del Pentateuco, oculta tras sus historias, el pensamiento y diseño divino de la creación, tanto de los mundos superiores como del nuestro, del cielo y la tierra, como podrían decir los más religiosos.
Este diseño fue decodificado por los místicos y plasmado por ellos mismos como un arquetipo universal conocido como el árbol de la vida.
Es en ese árbol donde se desarrolla el camino de los patriarcas, que inició su proceso de maduración gracias a la intervención de Noaj (Noe), quien logró poner el filtro (masaj) necesario para que las 7 zefirot emocionales comenzaran a transitar luz a través del árbol de la vida de forma restringida. Se trata de la maduración de intelectos divinos que abren el paso a la luz del Creador a través de la formación de las vasijas que conocemos como Zefirot.
Debajo de las 3 zefirot superiores, Keter, Jojmá y Biná, se establece el dominio del patriarca Abraham (Zefirá de Jesed en el pilar derecho del árbol de la vida) que es el amor, para luego continuar con Itzjak (Zefirá de Gevurá en el pilar izquierdo del árbol de la vida) que es la fuerza y el rigor.

Esta semana, dando continuidad a la labor de Itzjak, tenemos la Parashá llamada Jayié Sarah. Esta Porción inicia con el relato de la muerte de Sarah, pero también narra como el patriarca Itzjak busca ejercer su poder (Gevurá) desde la izquierda, con el fin de continuar con la maduración de Zeir Anpin, las 7 Zefirot emocionales, a través de casarse con Rebeca – su alma gemela.
¿Suena raro no?
Más raro parecerá si digo que además esto se logró con ayuda de camellos.
Lo sé, es excéntrico pensar que un matrimonio y algunos camellos puedan colaborar en la construcción de un mundo metafísico, sin embargo, obviamente tanto el matrimonio entre Rebeca e Itzjak como los camellos también se refieren a energías metafísicas.
Pero ¿Cuál era la misión que quería continuar Itzjak?
Itzjak, desde la columna izquierda, tenía que despertar el órgano más importante del ser humano primordial, el corazón. El corazón del árbol de la vida está representado por Tiferet, Zefirá ubicada en el centro de Zeir Anpin. Al igual que en el ser humano físico, donde el corazón está inclinado hacia el costado izquierdo, así también es desde el pilar izquierdo del árbol de la vida que se debe empezar a estimular al sistema para que, una vez que este órgano en maduración comience a latir, irrigue luz de sabiduría a todo el árbol.

Debemos entender que “estimular al sistema” se refiere a despertar el deseo por la sabiduría en todas las Zefirot del árbol de la vida.
La pregunta que deberíamos hacernos entonces es ¿Cómo despertar el deseo por la luz de sabiduría, con el fin de que el corazón irrigue esa luz a todo el árbol?
En Kabbalah cuando se habla de “deseo” se habla de vasija y cuando se habla de “deseo por sabiduría”, se habla de una vasija con la luz de Jojmá (Jojmá es la Zefirá de la sabiduría).
Es aquí donde entran los camellos, dice el Capítulo 24, versículo 10:
וַיִּקַּ֣ח הָ֠עֶ֠בֶד עֲשָׂרָ֨ה גְמַלִּ֜ים מִגְּמַלֵּ֤י אֲדֹנָיו֙ וַיֵּ֔לֶךְ וְכָל־ט֥וּב אֲדֹנָ֖יו בְּיָד֑וֹ וַיָּ֗קָם וַיֵּ֛לֶךְ אֶל־אֲרַ֥ם נַֽהֲרַ֖יִם אֶל־עִ֥יר נָחֽוֹר
«El siervo tomó entonces diez de los camellos de su amo [Abraham], llevando las mejores cosas que poseía su amo. Salió y fue a Aram Naharaim, a la ciudad de Najor.»
Este pasuk nos cuenta de cuando Abraham envió a su sirviente con camellos y riquezas en búsqueda de una esposa para su hijo Itsjak.
Camello en hebreo se dice Gamal (גמל) y tiene gematría 73, mismo valor que la palabra “sabiduría” (חכמה) o Jojmá. Por otro lado, un camello es un animal capaz de almacenar, en su vasija (joroba), agua, y el agua místicamente también referencia a la sabiduría. Por consiguiente, un camello es la representación metafísica de una vasija con el deseo por la sabiduría.
Así entonces, los 10 camellos que llevó el siervo de Abraham hacen referencia a los 10 grados de sabiduría en Nukva de Atzilut. En palabras más sencillas, los 10 camellos son la emanación de las 10 vasijas internas de Jojmá, con el deseo por la sabiduría, deseo que por el mérito de Abraham fue llevado hasta Biná.

Ahora bien, este movimiento de Jojmá a Biná hizo que apareciera Rebeca en escena, cuando salió junto con las otras mujeres a sacar agua del pozo.
Rebeca les dio de beber a los camellos. Dice la Torá en el capítulo 24, versículo 19:
וַתְּכַ֖ל לְהַשְׁקֹת֑וֹ וַתֹּ֗אמֶר גַּ֤ם לִגְמַלֶּ֨יךָ֙ אֶשְׁאָ֔ב עַ֥ד אִם־כִּלּ֖וּ לִשְׁתֹּֽת
«Cuando él [el siervo de Abraham] hubo terminado de beber, ella [Rebeca] dijo: Permíteme sacar agua para tus camellos, de modo que puedan beber hasta hartarse”.
¿Qué logra este acto de hacer beber agua a los camellos?
Logra que estas 10 vasijas llenen sus jorobas con la sabiduría proveniente de Jojmá.
Así entonces, está todo metafísicamente dispuesto para que, Rebeca emprenda el viaje al encuentro de Itzjak para conocerse. Dice la Torá en el Capítulo 24, versículo 61:
וַתָּ֨קָם רִבְקָ֜ה וְנַֽעֲרֹתֶ֗יהָ וַתִּרְכַּ֨בְנָה֙ עַל־הַגְּמַלִּ֔ים וַתֵּלַ֖כְנָה אַֽחֲרֵ֣י הָאִ֑ישׁ וַיִּקַּ֥ח הָעֶ֛בֶד אֶת־רִבְקָ֖ה וַיֵּלַֽךְ
«Rebeca salió con sus jóvenes [doncellas], y ellas montaron los camellos, siguiendo al extraño [el siervo de Abraham]. De este modo, el siervo tomó a Rebeca y partió.»
¿Partió hacia dónde?
Al encuentro de Itzjak, recorriendo el sendero que une Biná con Gevurá, que es el sendero de la letra Guimel.

De hecho, la letra Guimel se escribe exactamente igual que camello, pero vocalizado de forma diferente (גמל).
Queda entonces esperar a que las fuerzas metafísicas de Rebeca e Itzjak se reúnan.
Itzjak también venía de un pozo, y no cualquier pozo, se trataba del pozo “Lajai Roi” que se traduce como “El Dios que me ve”. Dice el Capítulo 24, versículo 62:
וְיִצְחָק֙ בָּ֣א מִבּ֔וֹא בְּאֵ֥ר לַחַ֖י רֹאִ֑י וְה֥וּא יוֹשֵׁ֖ב בְּאֶ֥רֶץ הַנֶּֽגֶב
«Itzjak estaba en camino, viniendo desde Beer LaJai Roí. Vivía entonces en la región del Néguev.»
Así entonces, ocurre el encuentro entre Rebeca e Itzjak, es decir, el camello llega al pozo, dejando así establecido el camino entre Biná y Gevurá.

Ya establecidos en Gevurá y reconocidos el uno con el otro como almas gemelas, se produce la unión energética entre ellos, es decir, se casan.
Sólo falta una pieza más en el puzle. Lo sé, ya es suficientemente complicado todo como para incorporar una pieza más en toda esta historia. Pero falta que se active el último de los 3 canales que llevan a Gevurá, me refiero al camino que une Jojmá y Gevurá, el camino de la letra Zain (ז).
Con los tres canales activos nutriendo a Gevurá podrá, a través de su poder, estimular a todo el árbol y dejarlo preparado para cuando comience a latir el corazón (Tiferet) de este ser humano primordial arquetípico. Esto también ocurrió por el mérito de Rebeca.
El Maguid de Mezeritch, el sucesor del Baal Shem Tov, enseña que el versículo «Una mujer virtuosa es la corona de su esposo» alude a la forma de la letra Zain, puesto que la letra previa, la Vav, representa el Or Jashar («luz directa») de Di-s que desciende al mundo y la Zain, cuya forma es similar a la Vav, pero con una corona en la parte superior, refleja el Or Iashar de la Vav como Or Jozer («luz retornante»).
Rebeca al ser una mujer virtuosa destinada para Itzjak, activó la fuerza de la letra Zain en el árbol de la vida, completando el proceso de preparación para el siguiente nivel de maduración de nuestra alma universal.

En el ADN de nuestra alma se encuentra impregnado el deseo por la sabiduría y la capacidad de ser personas virtuosas. Que al igual que los patriarcas y matriarcas, tengamos el mérito y la fuerza (Gevurá) de revelar, como perlas preciosas, estos atributos y así, iluminar nuestro árbol de la vida personal y colectivo para el despertar de nuestra conciencia y corrección de nuestra alma.
Shabbat Shalom.
