Tiempo de lectura: 8 minutos – Kabbalah: Intermedio
Esta semana se lee la Parashá Jukat, una Parashá muy nutrida en eventos y muy particular desde el punto de vista cronológico ya que, como si de un salto cuántico se tratara, el pueblo de Israel nuevamente está acercándose a la Tierra Prometida después de haber vagado por el desierto casi 38 años.
Tal como Di-s había dispuesto, la mayoría de los hombres y mujeres que fueron parte de la liberación de Egipto murieron sin poder entrar a la nueva tierra, la nueva generación era la llamada a ganarse la promesa que Di-s hizo a Abraham cientos de años antes.
Pero ¿Qué diferencia importante hay entre esta generación y aquella que vio las plagas y atravesó el mar rojo con sus propios pies?
Los hijos y nietos de la generación original no vivieron la esclavitud, no pasaron hambre ni sufrieron los apremios y castigos que el faraón les impuso a sus padres y abuelos. Todo lo contrario, ellos nacieron por así decirlo, en cuna de oro, protegidos por una nube de día, guiados por fuego en la noche, con un manantial de agua que los seguía a donde ellos fueran y con comida que caía del cielo a diario. Se podría decir que su travesía por el desierto era un tour guiado de 5 estrellas.
Aun así, pese a todo lo anterior, esta nueva generación se volvió a quejar apenas tuvieron oportunidad.
¿Por qué se quejaron?
La Parashá cuenta que Miryam, la hermana de Moisés falleció, y con ella se detuvo el flujo milagroso de agua que brotaba de una roca producto de su mérito espiritual. Aquellos que estaban acostumbrados a tenerlo todo de pronto se ven con escases y no están dispuestos a aceptarlo. Inmediatamente descargan sus reclamos a Moisés, no sólo por el agua, sino que también por lo aburridos que están del pan que cae del cielo.
Puede que a los que ya tenemos cierta edad nos suene familiar esta historia viendo a las actuales nuevas generaciones. Hoy vivimos en un mundo lleno de comodidades que hace unos pocos años atrás no existían, la vida hoy es más rápida y exige inmediatez producto de la velocidad con que todo se desarrolla, la evolución de la tecnología ha traído grandes soluciones en el ámbito de la ciencia y la salud. Es un mundo maravilloso, sin embargo, en contraposición, vemos a jóvenes con facilidad a la frustración y con niveles de depresión y suicidio sin precedentes.
Pareciera que la resiliencia y fortaleza para enfrentar los desafíos fuera el propio y gran desafío de esta generación, tal como lo relata esta Parashá de aquella otrora nueva generación de Israel, hace más de 3000 años atrás.
Cada nueva generación ha tenido que enfrentar sus desafíos, los que vivieron las devastaciones de las guerras mundiales, las colonizaciones de pueblos, las revoluciones industriales y tecnológicas, cada época con sus propios y duros momentos en la historia.
La pregunta que cabe hacernos es, ¿Hubiéramos alcanzado el desarrollo que tenemos hoy si nada de esto hubiera ocurrido?
Desde una perspectiva evolutiva el ser humano no desperdiciará un gramo de energía si esto no fuera estrictamente necesario. O acaso ¿tú te rascarías la nariz si no te picara?, ¿Saldrías a trabajar si no supieras que debes sustentarte con alimento?, ¿te levantarías temprano a estudiar si no supieras que es por un bien a futuro? La humanidad entera se moviliza única y exclusivamente porque hay algo que motive ese movimiento y como tal, los desafíos de las distintas épocas nos han empujado a ser lo que hoy somos.
De esto aprendemos que los problemas son oportunidades y no el pase a una vida infeliz. El guerrero espiritual está cansado, ha dado tantas batallas, pero aún necesita aprender esta que puede ser la lección más importante y difícil antes de ganarse el derecho conquistar la Tierra que mana leche y miel, aprender que detrás de cada desafío está el potencial para revelar su Mesías interior.
Este es uno de los secretos escondidos detrás de 5 Pasukim de la Parashá Jukat que relatan el episodio de la queja del pueblo de Israel. Dice así:
וַיְדַבֵּ֣ר הָעָ֗ם בֵּֽאלֹהִים֘ וּבְמשֶׁה֒ לָמָ֤ה הֶֽעֱלִיתֻ֨נוּ֙ מִמִּצְרַ֔יִם לָמ֖וּת בַּמִּדְבָּ֑ר כִּ֣י אֵ֥ין לֶ֨חֶם֙ וְאֵ֣ין מַ֔יִם וְנַפְשֵׁ֣נוּ קָ֔צָה בַּלֶּ֖חֶם הַקְּלֹקֵֽל
וַיְשַׁלַּ֨ח יְהֹוָ֜ה בָּעָ֗ם אֵ֚ת הַנְּחָשִׁ֣ים הַשְּׂרָפִ֔ים וַיְנַשְּׁכ֖וּ אֶת־הָעָ֑ם וַיָּ֥מָת עַם־רָ֖ב מִיִּשְׂרָאֵֽל
וַיָּבֹא֩ הָעָ֨ם אֶל־משֶׁ֜ה וַיֹּֽאמְר֣וּ חָטָ֗אנוּ כִּֽי־דִבַּ֤רְנוּ בַֽיהֹוָה֙ וָבָ֔ךְ הִתְפַּלֵּל֙ אֶל־יְהֹוָ֔ה וְיָסֵ֥ר מֵֽעָלֵ֖ינוּ אֶת־הַנָּחָ֑שׁ וַיִּתְפַּלֵּ֥ל משֶׁ֖ה בְּעַ֥ד הָעָֽם
וַיֹּ֨אמֶר יְהֹוָ֜ה אֶל־משֶׁ֗ה עֲשֵׂ֤ה לְךָ֙ שָׂרָ֔ף וְשִׂ֥ים אֹת֖וֹ עַל־נֵ֑ס וְהָיָה֙ כָּל־הַנָּשׁ֔וּךְ וְרָאָ֥ה אֹת֖וֹ וָחָֽי
וַיַּ֤עַשׂ משֶׁה֙ נְחַ֣שׁ נְח֔שֶׁת וַיְשִׂמֵ֖הוּ עַל־הַנֵּ֑ס וְהָיָ֗ה אִם־נָשַׁ֤ךְ הַנָּחָשׁ֙ אֶת־אִ֔ישׁ וְהִבִּ֛יט אֶל־נְחַ֥שׁ הַנְּח֖שֶׁת וָחָֽי
El pueblo habló contra Dios y Moshé: “¿Por qué nos sacaron de Egipto para morir en el desierto? ¡No hay pan ni agua! Nos estamos hastiando de esta comida insustancial (Maná)”.
Dios envió serpientes venenosas contra el pueblo, y cuando ellas empezaron a morder al pueblo, un número de israelitas murió.
El pueblo vino a Moshé y dijo: “Hemos pecado hablando contra Dios y contra ti. Ora a Dios, y haz que aleje de nosotros las serpientes”. Moshé oró por el pueblo.
Dios le dijo a Moshé: “Hazte [la imagen de] una serpiente de cobre, y ponla sobre un mástil. Todo el que sea mordido la mirará y vivirá”.
Moshé hizo una serpiente de cobre y la puso sobre una asta elevada. Cuando una serpiente mordía a un hombre, él miraba fijamente la serpiente de cobre y vivía.
Jukat Capítulo 21, versículos 5 al 9
En estas 5 líneas aparece un personaje intrigante que no hubiéramos esperado, la serpiente. La serpiente primero aparece como el problema e inmediatamente después aparece como el antídoto al mismo. Pero ¿Por qué una serpiente?, ¿Acaso Di-s quiere que se idolatre a un personaje de tan mala reputación como una serpiente?
Gracias a la Kabbalah podemos descodificar algunos secretos que le pueden dar sentido y respuesta a estas preguntas, pero debemos ir por partes:
La serpiente (נחש), “najásh” en hebreo, se trata de un código que a simple vista representa un problema, pero que espiritualmente revela al Mesías. Esto lo aprendemos ya que, las palabras “serpiente” (נחש) y “Mesías” (משיח) comparten la misma gematría 358. No solo eso, al tomar la primera letra de la palabra serpiente (letra Nun), que tiene un valor numérico de 50, y la remplazamos por las letras Yud y Mem, que en conjunto también suman 50, se forma increíblemente la palabra “Mesías”.
| Serpiente (Najásh) en hebreo |
ש |
ח |
נ |
|
| Se reemplaza la letra Nun por las letras Yud y Mem |
ש |
ח |
י |
מ |
| Se reordenan las letras formando la Palabra Mesías |
ח |
י |
ש |
מ |
En otro análisis, la palabra “cobre” (נחשת), “nekjóshet” en hebreo, también contiene la palabra serpiente, de hecho, sólo se diferencian entre ambas en sólo una letra, la letra Tav (ת).
| Cobre (nekjóshet) en hebreo |
ת |
ש |
ח |
נ |
| Tav + Serpiente |
ת |
נחש |
||
Cabe preguntarnos entonces, ¿Qué significado tiene la letra Tav acompañando a la serpiente?
Uno de mis maestros me enseñó que, entre sus muchos simbolismos y significados, la letra Tav representa el arquetipo de la boca, la que crea realidades luminosas a través de palabras amables, amorosas, piadosas y espirituales o, puede destruir a través de palabras de odio, queja y maledicencia.
Coincidentemente, letra Tav es el sendero que une Yesod con Maljut en el árbol de la vida, es decir es la válvula que permite abrir o cerrar el flujo de energía entre los mundos superiores y nuestro mundo físico. Así, lo que sale por nuestras bocas permite que el flujo de luz y bendiciones sea abierto o cerrado.
En último término, la letra Tav, que tiene un valor numérico de 400, puede ser dividida en dos letras Resh (que valen 200). La letra Resh representa la cabeza y por extensión los pensamientos, haciendo alusión a la unificación de los pensamientos del hombre con los pensamientos divinos.

Un elemento más que me gustaría rescatar antes de juntar todas las piezas del rompecabeza, es algo relacionado a la palabra “mástil” (נס), “nes” en hebreo, utilizada en el versículo 9 del capítulo 21. Di-s le pide a Moisés que ponga a la serpiente de cobre en un mástil, para que todos miren a lo alto, la vean y así sean salvados. Interesante es saber que la palabra “nes” también encuentra su traducción en las palabras vela o milagro.
Recapitulando y juntando todas las ideas anteriores, podemos descubrir que la enseñanza para el guerrero espiritual es reconocer el orden en el aparente caos. Entender de que Di-s no castiga, sino que es el mismo individuo que, a través de sus quejas u otras acciones de desconexión, atrae hacia sí mismo los desafíos (serpientes) en su vida. Pero si mira a lo alto, en búsqueda de su ser superior y de Di-s, le permitirá transmutar la imagen devastadora de la serpiente en la imagen de su propio Mesías interior, de esa forma, será la consumación de su evolución, la Tav, la que le permitirá la unión del cielo y la tierra, la unicidad como fundamento de la vida del guerrero. Su vida se transformará e iluminará como una vela atrayendo milagros hacia su vida y la de los demás.
Que esta semana nos esforcemos en revelar nuestro mesías interior, que veamos a Di-s en cada evento positivo o negativo de nuestra vida y que tengamos la fuerza interior para unir el cielo y la tierra a través de una conciencia elevada que ve en todo simplemente perfección.
Shabbat Shalom
