Cuando crees que ya todo está hecho.
A veces nos vemos tentados a pensar que cuando sobrepasamos grandes desafíos, ya sea a nivel físico o espiritual, entonces nos podemos liberar de otros nuevos y que somos merecedores de una tregua. Si bien esto en cierto nivel puede ser cierto, la verdad es que nuestra evolución no tiene necesariamente paradas de descanso.
Lo anterior puede sonar desalentador y es por eso que debemos estar continuamente entrenándonos, como verdaderos guerreros, para enfrentar batalla tras batalla de una forma que no nos desgaste ni afecte tanto.
Yaacov fue un ejemplo de esto. En la Parashá de esta semana, Yaacov se enfrentó nuevamente a su hermano Esav, encuentro que afortunadamente terminó en forma pacífica, y también se enfrentó al ángel de la muerte. En ambos encuentros Yaacov salió victorioso, pero…
¿Qué es salir victorioso?
Metafísicamente hablando, Yaacov al ser el dueño de la merkavá de Tiferet salió victorioso al tomar dominio de Zeir Anpin, específicamente de la columna central. Esto lo aprendemos de Vaishlaj 32 – 29 que dice:
ויאמר לא יעקב יאמר עוד שמך כי אם ישראל כי שרית עם אלהים ועם אנשים ותוכל
“Ya no se dirá más que tu nombre es Iaakov, sino Israel. Has luchado con la divinidad y hombres y venciste”.
| ותוכל | אנשים | ועם | אלהים | עם | שרית | כי | ישראל | אם | כי | שמך | עוד | יאמר | יעקב | לא | ויאמר |
462 |
401 |
116 |
86 |
110 |
910 |
30 |
541 |
41 |
30 |
360 |
80 |
251 |
182 |
31 |
257 |
y venciste |
hombres |
y con |
Eloquim, dioses |
con |
luchaste |
ciertamente |
Israel |
no |
si |
tu nombre |
más |
se dice |
Jacob |
no |
y dijo |
Donde la palabra תוכל (venciste) proviene del verbo yakol יכל, que significa “vencer”. Este verbo tiene gematría 60 el cual, como todo número potenciado en 10, representa la consumación o esplendor de su representación. Así, el número seis representa a Zeir-Anpin y por ende el 60 representa la consumación de este arquetipo.
Hasta aquí todo bien, Yaacov parece haber logrado su cometido y podríamos decir que su misión estaba cumplida. Sin embargo, algo ocurre en la lucha con el ángel que pasa completamente inadvertido en la lectura literal de esta Parashá.
Inmediatamente después, en el siguiente Pasuk de esta porción (Vaishlaj 32-30) ocurre un curioso dialogo entre Yaacov y el ángel, Yaacov le pregunta el nombre al ángel y éste, al parecer sorprendido, responde con otra pregunta ¿Por qué preguntas mi nombre?
En la lectura literal del texto pareciera que el ángel evade la pregunta con una contra pregunta, sin embargo, detrás de esta aparente incomodidad del ángel en responder, se esconde un secreto oculto – el ángel estaba respondiendo de forma codificada.
Si tomamos la gematría de las palabras 8, 9, 10 y 11, correspondiente a la respuesta evadida del ángel;
| שם | אתו | ויברך | לשמי | תשאל | זה | למה | ויאמר | שמך | נא | הגידה | ויאמר | יעקב | ישאל |
| 340 | 407 | 238 | 380 | 731 | 12 | 75 | 257 | 360 | 51 | 27 | 257 | 182 | 341 |
nombre |
su |
y bendijo |
por mi nombre |
preguntas |
tu |
por qué |
y dijo |
tu nombre |
ahora |
di |
y dijo |
Jacob |
preguntó |
Y buscamos palabras en la Torá con las mismas gematriot, pero que a la vez sean las palabras más repetidas dentro del texto sagrado (en estadística a eso se le llama “moda”), vemos que el ángel le respondió; mi nombre es el que «A ellos llevará a Egipto»:

No voy a discutir en esta publicación que tan bien o mal está la estructura gramatical en hebreo de esta última frase. Sin embargo, el nombre que le da el ángel está claro más allá de lo gramatical, Yaacov no había ganado la guerra, sólo había ganado una batalla, y el Creador se encargó de recordarnos este mensaje en toda la Torá, ya que los números 75, 12, 731 y 380 están distribuidos con mayor frecuencia («moda») dentro de la Torá justamente a través de las palabras להם הוא לשאת מצרים (A ellos llevará a Egipto) respectivamente.
Yaacov sólo había completado un nivel más del juego, ahora tenía que prepararse para el siguiente, la esclavitud de su pueblo.
Aprendemos de esto que nuestro camino a la evolución ha estado, está y estará inexorablemente lleno de pruebas. El ego se encargará continuamente de llevarnos a nuestro Egipto y hoy más que nunca debemos estar preparados tanto para enfrentar estos desafíos como para también, una vez obtenida la victoria, preguntarle una vez más al ángel ¿Cuál es tu nombre?
Que el Eterno nos de la fuerza para superar cada una de nuestras pruebas y así podamos traer pronto la redención a este mundo.
Shabat Shalom
