A Dios se le ha intentado explicar desde muchas áreas como la filosofía, psicología, fīsica, neurociencia, estadística, etc. Y por su puesto también se ha buscado percibir y conocer a Dios a través de las diferentes religiones y líneas espirituales existentes.
En Uniendo Mundos queremos tratar de explicar la existencia de Dios, pero desde un área diferente, ¿cuál?, la narrativa, ¿cómo?, con una breve historia.
Quiero advertir que voy exponer una percepción absolutamente individual y personal de Dios y su existencia a través de un simple relato, sin el ánimo de que esto sea verdad para nadie ni mucho menos querer hacer cambiar la percepción que cada individuo tiene de este Ser supremo que algunos llaman Dios, Universo, Naturaleza, Fuerza Creadora o de quienes simplemente no creen en nada.
Hecha la advertencia les comparto la historia (mi historia):
Una vez un ateo me dijo que Dios no existía, que es nuestra mente la que necesita aferrarse a algo superior debido a nuestros miedos y nuestra debilidad humana. Que la vida es esto y debemos ser las mejores personas posible en esta vida y no pasarle la responsabilidad a un ser superior de lo que hacemos en los años que tenemos en la tierra.
Yo le sugerí la siguiente pregunta: ¿tienes padre?, a lo que él me respondió que si. Desde ese momento se desarrolló el siguiente diálogo:
Yo: ¿cómo sabes que tienes padre?
Ateo: Lo se porque ayer estuve con él.
Yo: pero a mi no me queda claro que tengas padre, ¿cómo puedo yo estar seguro que efectivamente tienes padre y no es algo de tu imaginación?.
(El evidentemente supo el juego que yo quería jugar y me dijo en tono algo irónico)
Ateo: se a donde quieres llegar, pero no es lo mismo que me preguntes por alguien de carne y hueso que alguien que no se ve.
Yo: Sí, pero tampoco tengo claro que tengas padre, debo creerlo sólo porque tú me lo dices?.
Ateo: Fácil, ven a verlo, te lo presento y listo, caso cerrado.
Yo: Pero estás tan lejos, me costaría un montón ir hasta allá; tiempo, dinero, etc. ¿Cómo puedo asegurarme que tienes padre sin tener que ir?, debe haber otra manera más simple!.
Ateo: te mando su foto y una foto de su cédula de registro nacional para que veas que existe.
Yo: mmm puede ser, pero aún así como sabría que esa foto es realmente de tu padre? podría ser un tío o un desconocido.
( A esas alturas ambos sabíamos al juego de palabras al que habíamos entrado y el me respondió en un tono más marcado)
Ateo: Estás tratando de confundir las cosas, quieres hacer un paralelo entre un Dios irreal que sólo vive en la mente de las personas con alguien que es de carne y hueso y todos podemos percibir y demostrar que existe.
Yo: Evidentemente quiero hacer un paralelo, pero eso que dices de que todos podemos «percibir» no me queda tan claro. Tú me has dicho que tienes «padre» pero yo aún no lo percibo, no quiero creerlo asi a buenas y a primeras sólo porque tú me lo dices. Sólo dejame estar seguro que tu padre existe y luego seguimos discutiendo el tema de la existencia de Dios.
Ateo: Ok, puedo tomarme una muestra de sangre y otra de mi padre, vemos el ADN y te envío los resultados para que quedes conforme de que sí tengo padre.
Yo: Es una muy buena idea!… pero espera… y que tal si me engañas y el informe del ADN es falso o las firmas son falsas?, quizás todo es un turco para que yo crea que tienes padre y realmente no lo tienes.
(El ya evidentemente un poco molesto y aburrido del diálogo me dijo)
Ateo: Estás tratando de ver bajo el agua, si es por eso haga lo que haga no me vas a creer nunca lo que yo te diga.
Yo: Tienes razón, la verdad me está costando mucho trabajo creer que tienes padre, al parecer la única forma de creerte sería viajando hasta allá. ufff me tomará un montón de dinero y tiempo, pero finalmente creo que es la única manera (repliqué algo desconsolado)
Yo: Espera, espera…supongamos que sacrifiqué todo ese dinero y tiempo y ya estoy allá y tu me has presentado a tu padre, ¿cómo podré estar realmente seguro que la persona que me has presentado es tu padre?
(El ya entregado al juego y tratando de ir cerrando la discusión que a todas luces no estaba llegando a ninguna parte respondió)
Ateo: Puedes preguntarle a toda mi familia y ellos te dirán que es mi padre.
Yo: Y ¿si toda tu familia se puso de acuerdo en engañarme y hacerme pensar que ese hombre es tu padre?
(Desde aquí el tono se volvió entre ambos un poco más tenso)
Ateo: No seas necio, eso ya es una fantasía, podrías ver los álbumes familiares donde aparece mi padre desde que yo era un bebe, consultar los registros de inscripción, ir al hospital donde nací donde están registrado los padres, etc.!…miles de formas!
Yo: no soy necio!, no te conozco y no sé nada de tu historia, el de las fotos bien podría ser un tío y no necesariamente tu padre, todo podría llegar a ser una conspiración!.
Finalmente le dije… ok ok…. al parecer esta discusión no nos llevará a ninguna parte y menos a estar seguro de que efectivamente tienes padre. Hagamos una cosa, iré hasta allá para que me presentes a tu padre, pero necesito pasar con él un buen tiempo a solas, le haré muchísimas preguntas, las más que se me ocurran sobre tí, hasta serciorarme que efectivamente es tu padre. Creo que será la única forma de creerte.
Viajé horas, gasté dinero extra del que tenía, hasta que llegué donde mi amigo, me llevó a la casa de sus padres para presentármelos (en especial a su padre), luego de cenar y conversar un rato entre todos yo le dije a mi amigo que era tiempo de quedarme con su (hasta ese momento supuesto) padre a solas para asegurarme que fuera él. Mi amigo se fue, yo pasé la tarde completa y otras tantas horas de la noche con su padre y al día siguiente volví a encontrarme con mi amigo y le dije: Efectivamente es tu padre, gracias, ahora te creo!.
El con la curiosidad evidente me preguntó ¿qué había sido lo que finalmente hizo que yo creyera que era su padre?. Entonces yo le respondí que su padre me habló de muchos detalles íntimos, de esos típicos detalles que sólo se acuerdan los papás y logré ver la emoción en sus ojos cuando me contaba momentos tristes, luego vi también el brillo en sus ojos cuando me contaba momentos de alegría, tuve que pasar toda una tarde con él para percibir todos esos brillos y emociones que irradian un sentimiento. Observé los más mínimos detalles de sus gestos, tonos de voz, movimientos de brazos, todo y aún así yo me negaba a creer, así que al comenzar a anochecer fue mi turno de hablar y decidí jugar sucio. Le dije que el real motivo de mi vista era que su hijo tenía un problema renal severo, el cual mantuvo en secreto por todo este tiempo por no querer afectar la vida de ustedes. También le dije que desafortunadamente habíamos llegado a una situación límite y delicada, que si no hacíamos un trasplante de riñón su hijo podría morir. Finalmente con una cara muy seria le dije: Usted sabe que como padre pasa a ser el principal donante compatible con su hijo, entonces vengo a preguntarle si usted se ofrecería como donante de uno de sus riñones.
Mi amigo claramente descolorado me preguntó impactado, ¿y qué te dijo?. No mucho, sólo preguntó que dónde tenía que firmar.
(ambos nos tomamos inconscientemente un par de minutos de reflexión y rápidamente volvimos a nuestra discusión original)
Ateo: ok, ahora que ya te convenciste que tengo padre, ¿podemos volver a discutir algo completamente diferente que es creer en algo que no existe y que sólo vive en la mente de las personas?
Yo: Claro que podemos, pero mira, yo me gasté muchos días en venir hasta aca, gasté dinero que no tenía, me tomé mucho tiempo en conocer a tu padre hasta lograr converncerme de que era él. Si ahora tu quieres que te convenza de que Dios existe entonces tú tendrás que hacer lo mismo que hice yo.
Tendrás que viajar hasta donde está Él (en la naturaleza, en el ser humano, en el macro universo de las galaxias, en el micro universo de las partículas, en tu vida interior, en las dimensiones superiores que se logran ver meditando, en la ciencia, en nuestras tradiciones, religiones, culturas, etc.), tendrás que sacrificar tiempo (quizás años) y recursos para llegar, lo sé, pero es parte de lo que hay que hacer. Una vez que llegues deberás pasarte un buen tiempo conociéndolo, observándolo, cuestionándolo, enfrentándolo y poniéndolo en situaciones difíciles (incluso jugando sucio). Una vez que hayas pasado por todo eso, vuelve con algo concreto. Si no haces todo esto entonces será una discusión infructífera como la que tuvimos originalmente, que sólo nos hará pegarnos una y otra vez contra la muralla de la duda.
No hay mejor forma de saber que Dios existe que viendo por uno mismo el brillo de Sus ojos, que reflejan simplemente PERFECCIÓN!.»
Porque todos somos Uno!.
