Romper el antiguo paradigma de que somos individuos independientes y simples espectadores de un Universo de causas y efectos nos tomará tanto tiempo como nuestras propias ataduras mentales nos permitan.
Nuestros ancestros, tradiciones místicas, espirituales y también nuestras religiones (estas últimas quizás de una forma un poco manipulada en el tiempo) sabían que todos somos Uno desde hace más de 3500 años atrás y, a través de sus manuscritos y textos, nos instaron a romper este paradigma egocéntrico por uno mucho más holístico y unificador.
Desde los Vedas y su «campo unificado de pura conciencia», los Esenios con sus visión unificada del cielo y la tierra, el Tao donde «nada falta y nada sobra», los Sutras budistas con su «red colgada por un astuto artesano que se extiende en todas direcciones» y hasta la «gigantesca red tejida por la abuela araña abarcando todo el universo» de los indios Hopi. Todos, de una u otra forma, nos han mostrado un escenario totalmente participativo y contrario a lo que nosotros hemos recibido como enseñanza del modelo Newtoniano, donde toda acción se explica por sí sola, en un mundo mecanicista donde para todo evento existe una ley que explica dicho evento a la perfección.
Reconozcámoslo, somos el resultado de una época y enseñanza newtoniana, lo cual no significa que haya sido algo malo, Newton abrió el camino para que la ciencia haya seguido buscando explicaciones estos últimos años y hoy se esté develando un Universo diferente, el cual tiene un comportamiento fractal (es decir donde todo está contenido en todo y todo participa de todo), donde todos participamos de él afectándolo similar a como las ondas en el agua se expanden afectando el océano cuando se arroja una piedra sobre él.
¿Cuál ha sido el camino que la ciencia ha tenido que recorrer para reconciliarse con la visión de nuestros sabios de antaño?
1687: Newton pública «Philosophiæ naturalis principia mathematica» Donde explica a la naturaleza desde un punto de vista mecánico/matemático.
1867: James Clerk Maxwell y Michael Faraday proponen un Universo compuesto por campos de energía que interactúan mutuamente, indicando que la electricidad, el magnetismo y la luz son producto de un mismo fenómeno
1900: Nace la física cuántica gracias a los postulados de Max Planck, el cual comienza a revelar un mundo subatómico con un comportamiento diferente al cual hasta ese momento se conoce. Ahora la materia existe más como probabilidades que como algo absoluto.
1905: Albert Einstein socava las bases de la física Newtoniana con la teoría de la relatividad, donde el tiempo es relativo y no absoluto, donde el espacio y el tiempo no se pueden ver cómo cosas separadas y la masa con la energía no se pueden ver cómo elementos independientes.
1970: En un intento de unificar todas las teorías anteriores surge la teoría de las cuerdas, la que sugiere que el Universo se compone de cuerdas de energía que explicarían tanto el mundo subatómico como el macrocosmos.
20xx: la teoría de la física unificada es una labor que aún se mantiene en progreso, de hecho han surgido varias variantes de teoría de cuerdas que buscan una mejor explicación del Universo de forma unificado y participativo. En todas estas teorías el observador es clave para determinar la realidad que conocemos como materia.
En resumen, 200 años transcurrieron entre Newton y Planck, tiempo suficiente para arraigar en nuestras creencias que somos espectadores ajenos a un mundo regido por leyes que explican mi entorno sin que nosotros tengamos influencia sobre los resultados. Por otro lado también han transcurrido 100 años entre Planck y nuestros días, y ahora la ciencia nos muestra un Universo completamente diferente, un Universo tal como nuestros antepasados lo concebían 3500 años atrás.
¿Cuántos años más tendrán que pasar para que realmente reemplacemos en nuestros cerebros el antiguo paradigma por este «nuevo» ya reconciliado entre ciencia y misticismo?.
Convencernos de que nuestras acciones individuales afectan al mundo más allá de lo que tradicionalmente creíamos nos ubica en un rol más responsable en el mundo, dando más sentido a nuestra existencia, volviéndonos co creadores junto al Universo en esta red infinita donde tenemos la poderosa oportunidad de ser el pincel y el lienzo en esta obra de arte llamada existencia.
Porque todos somos Uno!
