Muchas veces tenemos la ilusión de que la vida libre, independiente, con amigos de paso y con la menor cantidad de responsabilidades posible, es un sueño a alcanzar.
Establecer relaciones verdaderas, con raíces y que demanden algo de nosotros son incómodas porque me alejan de mi zona de confort donde esperamos cosas de los demás, pero ojalá que de mí se demande lo menos posible.
De aquí que hoy, por ejemplo, el matrimonio es una institución pasada de moda y de tan poco éxito a largo plazo, pues en este tipo de unión es donde más se exigen compromisos, responsabilidades y deberes.
Si es más fácil y nos hace más feliz una vida como la mencionada antes, entonces una buena pregunta a hacerse es. ¿ por qué todas las religiones y líneas espirituales abogan por la familia, por el matrimonio, por la vida comunitaria e integrada?, ¿por qué supuestamente se nos dice que este tipo de relaciones nos acercan más a la felicidad si mi cuerpo y mi mente me dicen lo contrario?
Hoy nuevamente la ciencia demuestra con estudios serios que nuestros sabios, culturas, religiones, etc. estaban en lo cierto.
En Harvard se ha llevado a cabo uno de los estudios más largos de la historia. Un estudio que se ha extendido por más de 70 años y hoy continúa en su segunda generación. Este estudio inició por el año 1930 reclutando a dos diferentes grupos de hombres, el primer grupo eran estudiantes de la Universidad de Harvard y el segundo grupo eran jóvenes en riesgo social de los suburbios de Boston.
Durante el tiempo y en forma periódica estos hombres han respondido cuestionarios y se han sometido a innumerable estudios físicos, psicológicos y biológicos con el fin de coleccionar toda la información necesaria que permita evaluar cómo ha sido la vida de estas personas y cuáles son los factores y variables que han influido en su salud a través del tiempo. Actualmente aún permanecen vivos algunos hombres de estos grupos y se les continúa estudiando.
¿Los resultados?
Todos los hombres más allá de sus logros o fracasos, de su estatus económico o de su inteligencia física/emocional, la mayoría demostró que el hecho de haber establecido relaciones duraderas, permanentes y profundas lo hizo más saludables y longevos.
Todos los análisis estadísticos realizados basado en los millones de datos coleccionados por los cientos de estudios demuestran la importancia de este tipo de relaciones profundas para el bienestar y la salud.
Lo que se ha demostrado con este extenso estudio es lo mismo que nos vienen diciendo nuestros antepasados y maestros.
Buda postulaba que a través de la familia y la vida conyugal se lograba la iluminación y lo sagrado (https://prezi.com/…/copy-of-la-familia-en-el-budismo/)
En el hinduismo la familia y las relaciones conyugales son claves. Solo los Shadus (personas que dedican su vida a la meditación y estudios) no tienen familia. Si bien muchas veces los matrimonios son acordados, ellos creen que es solo el inicio (primero el matrimonio y luego el amor) y si bien esto puede causar muchos roces en una familia también creen que son la superación de estos conflictos los que llevan al verdadero amor. Hay una metáfora india que viene a explicarlo muy gráficamente:
«Hay dos clases de erizos. Unos duermen juntos y otros separados.
Los erizos que duermen separados son como la familia occidental: no se molestan entre sí, no se pinchan, pero pasan frío. Los que duermen juntos no pasan frío, pero se pinchan unos a otros todo el rato.»
En el judaísmo la familia es considerada sagrada pues es en el núcleo del hogar donde se espera el mayor crecimiento espiritual y conexión con Dios. Los judíos consideran dos tipos de templos, las sinagogas y los hogares. Las relaciones familiares son tan importantes ya que a través de ellas se extiende el pacto y se hace trascendente en el tiempo la enseñanza judaica.
En el cristianismo la familia esta llamada a construir el reino de Dios y es uno de los principales pilares de la comunidad. Así mismo el matrimonio es el sacramento culmine de la vida de un cristiano. En el caso de los católicos, sólo los sacerdotes y religiosas están exentos del sacramento del matrimonio pues se piensa que su rol es incompatible para una familia, pero que toda la comunidad terminan siendo sus familias (de ahí que muchas veces los llamen padre o madre).
Dentro de las líneas, más místicas para la Kabbalah las almas se mueven en grupos y que hay correcciones colectivas que hacer, pues cada alma individual es una chispa de un alma común fragmentada por la caída a este plano.
En la Gnosis la familia también es un pilar. Cuando se le preguntó a Samael Aun Weor (fundador de una línea gnóstica) acerca de la importancia de la familia responde:
«Ciertamente el que quiera Autorrealizarse, recorrer con éxito la Senda del Filo de la Navaja, debe empezar por ser Buen Dueño de Casa, saber manejar su hogar con armonía, con belleza, con perfección. Aquellos que en la vida práctica no han sabido organizar un hogar no sirven para el Camino, no pueden jamás Autorrealizarse. He podido observar que muchos que actualmente recorren la Senda y que no han sabido ser Buen Dueño de Casa han resultado ciertamente un manifiesto fracaso.»
Ciencia, religiones y misticismo se unen para decirnos que relaciones fuertes nos otorgan salud, bienestar y elevación espiritual.
Porque la individualidad es únicamente una ilusión. El verdadero ascenso espiritual se consigue a través de la familia y de las relaciones profundas y perennes. Relaciones donde hay desafíos, donde hay resistencia, pero donde al final del día vence el amor, la comprensión, la confianza, el apoyo y sobre todo es en este tipo de relaciones donde resuena el secreto mejor guardado de la vida, que todos estamos unidos más allá de lo que pensamos.
Porque todos somos Uno!
Referencia al estudio de Harvard: http://www.adultdevelopmentstudy.org/
