La fuerza de lo sobrenatural en nuestras manos.
Tiempo de lectura: 5 minutos Kabbalah: Básico
La Parashá de esta semana, Sheminí, nos relata acerca de la tan ansiada inauguración del tabernáculo, lugar construido por orden del Creador y donde todo aquel, con un corazón dispuesto, aportó su granito de arena.
Desde una mirada metafísica, el tabernáculo es nuestro ser primordial, aquel espacio en nuestro interior que establece la conexión más íntima y poderosa con el Creador a partir del servicio que presta nuestra neshamá (alma) como Sacerdote en los sacrificios que se ofrendan producto de nuestro trabajo espiritual.
Es así entonces que el tabernáculo logra generar un vórtice de energía divina tal que nos permite escalar a la luz más elevada de los mundos superiores, llegando incluso a alcanzar la luz de Biná, luz desde donde provienen todos los milagros.
Todos y cada uno de nosotros tenemos el potencial de alcanzar esta luz de milagros, tanto para nuestro bien como para el de la humanidad. Esto lo aprendemos gracias a algunos secretos que podemos encontrar en el primer Pasuk de esta Parashá:
“ויהי ביום השמיני קרא משה לאהרן ולבניו ולזקני ישראל”
“En el octavo día, Moshé convocó a Aarón, a sus hijos y a los ancianos de Israel.”
La inauguración del servicio en el tabernáculo debía ocurrir en el octavo día. Pero ¿Qué importancia tiene el octavo día?, ¿por qué había que esperar 8 días?
Sabemos que el número 8 representa lo sobrenatural, lo infinito, todo aquello que va por sobre las leyes naturales representadas por el número 7 (los 7 días de la semana, las 7 notas musicales, los 7 colores del arcoíris, etc.). Coincidentemente la morfología (forma) del número 8 en posición horizontal representa el símbolo de lo infinito, pero más importante aún, en el arquetipo universal del árbol de la vida, la octava Zefirá desde Maljut (nuestro mundo) es Biná.
Nuestra alma, el Cohen Gadol, sintoniza con la fuerza de esta octava zefirá ya que la palabra “ocho” – Shmoná (שמונה) y la palabra “alma” – neshamá (נשמה) comparten las mismas letras, de ahí que la inauguración del servicio sacerdotal ocurriera el octavo día, referenciando el máximo potencial de luz que va descendiendo por las diferentes zefirot haciendo que éstas se iluminen completamente, incluidas sus sub zefirot (cada zefirá contiene 10 zefirot anidadas). Esto último nos es revelado en el mismo primer Pasuk donde la letra más repetida del versículo corresponde a la letra yud, que tiene un valor gemátrico de 10 (representando un árbol de la vida completo) y se repite justo 8 veces que es la cantidad de Zefirot por donde viaja la luz hasta llegar a nuestro mundo – Maljut.
“ויהי ביום השמיני קרא משה לאהרן ולבניו ולזקני ישראל”
Entonces, cabe hacernos la pregunta ¿Quién hace los milagros?, ¿Di-s o nosotros?
La respuesta es nosotros. Todos y cada uno de nosotros tenemos el potencial de hacer milagros creamos en ello o no, seamos conscientes de ello o no, sólo debemos activar (inaugurar) nuestro canal de comunicación con el Creador.
Este potencial lo podemos recordar con Januká. Januká es uno de los milagros post cautiverio de Egipto donde la determinación y emuná de unos pocos gatilló el gran milagro de la duración del “aceite”- שמן (Shemen – misma raíz que Shmoná y que Neshamá) por ocho días, corroborando así el poder de esta octava dimensión espiritual.
Sorprendentemente, este primer Pasuk de la Parashá Sheminí inicia como con un grito silencioso y oculto, con la fiesta de Januká, como si ésta hubiera existido desde el comienzo de la Creación para enseñarnos el poder de la octava dimensión. “¡Januká el octavo!” es lo que se nos revela al reemplazar las 2 primeras palabras del Pasuk, donde sus gematrías suman el mismo valor de la palabra Januká:
משה … |
קרא |
השמיני |
ביום |
ויהי |
| 345 | 301 | 415 | 58 | 31 |
| … Moisés | llamó | el octavo | en día | y fue |
| 58 + 31 = 89 | ||||
| el octavo | Januka (חנוכה) | |||
| ח(8)+נ(50)+ו(6)+כ(20)+ה(5) | ||||
| 89 | ||||
Y entonces ¿Por qué no puedo hacer milagros hoy en mi vida?
Poque no hemos inaugurado nuestro tabernáculo. Inaugurar nuestro tabernáculo significa estar preparados, tener las vestimentas, los artículos y todo lo necesario para oficiar los servicios al Creador, pero lamentablemente eso que es el trabajo espiritual de cada individuo, muchas veces no lo hacemos adecuadamente o lo postergamos.
Si queremos hacer milagros, entonces tenemos que prepararnos, hay que hacer el trabajo espiritual y eso se traduce en estudiar, meditar, rezar, hacer acciones altruistas, no ser reactivo, utilizar las herramientas kabbalísticas que tenemos hoy a nuestra disposición, etc. Etc.
De hecho, este primer versículo también nos insinúa y sugiere 3 elementos poderosos que nos pueden ayudar, junto con una conciencia adecuada, a materializar milagros en nuestra vida, estos son:
El nombre de Di-s de 42 letras: Una de las herramientas más poderosas que tiene la humanidad hoy en día es el nombre de Di-s de 42 letras, el Ana Becoaj. Este nombre o plegaria provoca un ascenso brusco a las dimensiones superiores trayendo toda la luz disponible para nosotros y la humanidad. Este primer Pasuk tiene en total 42 letras igual que el nombre oculto en la plegaria del Ana Becoaj.
72 Nombres de Di-s: Se dice que en el báculo de Moshé se encuentran tallados los 72 nombres de Di-s donde cada uno de ellos provee movimientos de fuerzas diferentes según el tipo de necesidad en las personas. En particular el nombre de Di-s Lamed – Vav – Vav (לוו) es el cable telefónico que nos permite establecer una conexión directa con el Creador para traer luz al mundo. Coincidentemente tiene una gematría de 42 al igual que el nombre de Di-s de 42 letras y se encuentra oculto entre las palabras 6, 7 y 8 del primer versículo de Sheminí.

Finalmente, el tercer elemento poderoso a la hora de hacer milagros son nuestras manos, sí, el poder de nuestras manos es crucial a la hora de traer luz (o incluso juicio) a este mundo. Sólo debemos ver las muchas veces que la Torá utiliza la expresión “Extiende tu mano al cielo” para materializar una plaga, para abrir el mar rojo más otras similares, donde alzar la mano es la forma de simbolizar el poder que éstas tienen como canalizadores de la energía suprema.
Lo anterior lo vemos reflejado también en el primer versículo de la Parashá Sheminí sumando la gematría total del Pasuk que es 34, misma gematría que la expresión “tu mano” (ידך) utilizada en la Torá cada vez que somos nosotros mismos los que tenemos el poder de materializar acciones grandiosas en el mundo, los milagros, tal como está escrito en:
Shemot – Beshalaj 14 – 16:
ואתה הרם את מטך ונטה את ידך על הים ובקעהו ויבאו בני ישראל בתוך הים ביבשה
«Levanta tu vara y extiende tu mano sobre el mar. Partirás el mar, y los israelitas podrán cruzar al otro lado sobre tierra seca.»
Shemot – Beshalaj 14 – 26:
ויאמר יהוה אל משה נטה את ידך על הים וישבו המים על מצרים על רכבו ועל פרשיו
«Dios le dijo a Moshé: “Extiende tu mano por encima del mar. Las aguas volverán por encima de los egipcios, cubriendo sus cuerpos de carros y caballería”.
En conclusión, esta poderosa Parashá y su primer versículo nos insta a tomar el control de nuestras vidas, inaugurar nuestros tabernáculos para comenzar nuestro servicio sacerdotal trayendo milagros grandiosos a nuestras vidas y al mundo entero.
Shabat Shalom
