Pensemos por un momento en la electricidad que fluye por una casa. La casa está recubierta de cables eléctricos ocultos, que conforman un tendido o telaraña de cables que proveen energía constante e ilimitada.
Los humanos que vivan en esa casa si no saben que existe ese tendido eléctrico estarán condenados a vivir sin las comodidades que la electricidad les puede dar, no tendrán donde refrigerar, no podrán ver televisión, en las noches estarán en penumbras, etc.
En contraposición, los humanos que vivan ahí podrían si saber de la existencia de dicha red eléctrica pero no conocer de los peligros que ella involucra, pudiendo traer desgracias a sus vidas. Por ejemplo, podrían hacer extensiones sin protección y provocar un incendio o enchufar equipos de bajo voltaje en el enchufe y quemarlos o meter los dedos en el enchufe y electrocutarse, etc.
Pero también pueden estar los humanos que conocen los beneficios de la electricidad, se han preocupado de conocer la mejor forma de beneficiarse de ella, de conocer los límites, de sacar el máximo provecho y vivir plenos con los beneficios de la Luz.
Si nos preguntáramos, ¿quien de los humanos es más pleno en esa casa?, la respuesta obvia es el tercero, por que los otros de una u otra forma sufren carencias o cosas desagradables.
Supongo que ya habrán descubierto la analogía más evidente de esta historia, que es la relación de la humanidad con Dios (analogía por cierto muy profunda y hermosa).
Pero quiero esta vez llevar esta analogía un paso más allá haciendo la siguiente pregunta: ¿como el tercer humano logra alcanzar ese momento que le permite gozar plenamente de los benéficos de la electricidad?
Y la respuesta es; necesariamente habiendo sufrido antes la escasez de la Luz y también habiendo sufrido al menos una vez un golpe de corriente en sus manos. Es decir saliendo de la zona de comfort.
¿Cuando sé que alcancé el punto máximo de luz?, cuando veo la casa completamente iluminada y nada malo ocurre.
¿Cómo saber que aún sigo en oscuridad y puedo aprovechar más la luz?, cuando veo un lugar de oscuridad en la casa
¿Como saber que estoy mal usando la electricidad?, cuando ocurren cosas desagradables a partir de su uso.
Fácil y evidente no?
Pero que sea fácil de entender no lo hace fácil de aplicar a nuestra vida diaria.
La vida de un hombre, independiente del camino espiritual que tome, debe constantemente preguntarse si aún le faltan lugares de su vida por iluminar o si está provocando cortocircuitos en su vida o la de otros.
En Kabbalah llamamos a esto las tres columnas del árbol de la vida. Donde la columna izquierda representa, por así decirlo, el no uso de la electricidad (oscuridad). El lado derecho representa el cable directo sin recubrimiento con 2000 watts de potencia (Luz). Y la columna central representa el filamento, la resistencia que logra encender la ampolleta trayendo luz plena a la vida.
Tanto los que tienen una vida espiritual activa (independiente de cuál sea) o los que simplemente nunca hacen nada espiritual en la vida podrían vivir en los extremos del árbol de la vida.
Cómo tratar de mantenernos en la columna central? (Porque somos humanos y no es posible estar siempre ahí al centro). Buscando afinidad con el Creador en cada acción que hacemos.
En definitiva, no siempre podemos evitar danzar entre columna izquierda y derecha para llegar al centro (porque somos humanos), pero lo que sí tenemos, es la capacidad de depurar nuestro comportamiento continuamente para ver cómo cada cosa que hacemos trae realmente luz verdadera y plena como columna central, tanto a nosotros como a quienes nos rodean.
Si buscamos siempre ese equilibrio estaremos libres de fanatismos, extremismos, radicalismo, locura, etc. Eliminando las polaridades y divisiones alcanzando la Luz plena.
Nota: hay un cuarto tipo de humano que no mencioné antes… y es el que vive en la casa sabiendo que existe esta red eléctrica, pero únicamente enchufa la televisión y el refrigerador y nada más. Que no quiere o no se esfuerza por aprovechar toda la luz disponible porque o no cree qué hay más luz o simplemente es cómodo estar solo con la Tv y el refrigerador.
¿Creo que es tiempo de preguntarnos, cómo vivo yo en mi casa?
Shabbat shalom
Los quiero con todo mi yo.
