Quiero hablar acerca del último de los sentidos, el tacto, relacionándolo directamente con la piel, que es el lugar donde reside este sentido y es además la última frontera entre nosotros y el mundo exterior.
Es importante hacer notar que el tacto es el único sentido que funciona como medio de transporte para el coronavirus. El olfato, el gusto, la visión e incluso el oído (aunque vimos que este último prácticamente tiene el mérito de no conducir el coronavirus), son canales o ventanas que permiten la entrada o salida del virus, sin embargo, la piel, al igual como lo hace el aire, funciona como un medio de transporte, como un vehículo de transmisión.
Por lo tanto, podríamos preguntarnos si la piel y el aire tienen algo en común.
Aire = אויר / se pronuncia AVIR
Piel = עור / se pronuncia OR
Lo primero que quisiera resaltar cómo común denominador entre aire y piel, es que ambas palabras son portadoras de luz. ¿Cómo sabemos esto? Luz en hebreo se escribe:
Luz= אוֹר / se pronuncia OR
Si observamos detenidamente, la palabra Aire contiene todas las letras de la palabra luz (el aire contiene luz) (אויר). Por otro lado, la palabra piel contiene la palabra luz en su pronunciación ya que ambas se pronuncian iguales (OR).
Un segundo denominador común es que tanto piel como aire y luz terminan en la misma letra, la letra Resh ר. (El idioma Hebreo se lee de derecha a izquierda, por eso Resh es la última letra).
¿Que sabemos de la letra Resh?
La letra Resh viene de Rash (pobre), quien no tiene nada. El Talmud enseña que el único pobre es el pobre de conocimiento, pero, por otro lado, el Pobre (Rash) que no tiene nada, también presenta una vía de escape y redención para el Rashá (malvado). Así es, la palabra Rashá (malvado) también proviene de la letra Resh (ר), entonces el arrepentimiento (teshuvá) del malvado, ayudando al pobre, hace que la letra Resh se transmute desde Rashá a Rosh que significa cabeza, comienzo, y sabiduría, aludiendo a que el Rashá se redime y eleva su estado de conciencia a través de un nuevo comienzo, dando al pobre y con nuevo conocimiento y mayor sabiduría.
Vemos entonces que la letra Resh (ר), a través de estos tres significados, Rash (pobre), Rashá (malvado) y Rosh (cabeza, comienzo, sabiduría) nos enseña cómo tenemos la capacidad de elevar nuestra conciencia a través de redimir nuestra mala inclinación con la sabiduría obtenida por el conocimiento de las enseñanzas del Creador, que nos impulsa a compartir incondicionalmente con quienes no tienen (pobres).
De todo lo anterior, aprendemos que nuestra piel es una verdadera antena receptora y contenedora de luz (אור – Or), generando una especie de campo de protección al rededor de nuestro cuerpo. Sin embargo, cuando esta luz se corrompe por los aspectos negativos de la Resh (ר), entonces quedamos expuestos a grietas en nuestro campo de protección, dejándonos vulnerables a las fuerzas de la oscuridad que, en nuestro plano físico, se traducen en la transmisión de un virus como el coronavirus.
Interesante notar que la palabra Keter (כתר), que en hebreo significa Corona, también termina en la letra Resh.
Conclusión…
Mantener un estado de conciencia elevado a través de la continua cultivación de la espiritualidad (que por lo demás es un trabajo arduo), compartiendo incondicionalmente, hará que nos mantengamos protegidos ante el “malvado”, entendiendo al “malvado” como la materialización del caos y enfermedades. A través del compartir, la letra Resh ubicada al final de las palabras, piel, aire, corona y luz, se elevará y nos ayudará a mantenernos sanos e iluminados.
